Para tener éxito

No importa su edad, su educación, sus creencias, ni siquiera su raza o si es usted hombre o mujer. Usted estará sujeto a ciertos principios para poder tener éxito. Estos principios han venido determinando su éxito o fracaso en el pasado, y determinarán su éxito o fracaso en el futuro. Si usted va en contra de estos principios, lo hará a su propio riesgo y por supuesto pagará caro las consecuencias.


Esta historia, dicen, ocurrió hace muchos años, en una noche oscura y nublada. El capitán de un acorazado vio unas luces a lo lejos, y dedujo que otra embarcación se dirigía hacia la suya.

Inmediatamente dio instrucciones al marino encargado de la comunicación por luces:

“Indíquele que cambie su curso quince grados al sur”. La respuesta enfureció al capitán: “Mejor cambie usted quince grados al norte”. El mismo comandante tomó las luces y envió un mensaje conminatorio: “Soy el capitán de un acorazado de la marina norteamericana, así que le ordeno que sea usted quien cambie su rumbo quince grados al sur”. La contestación no se hizo esperar: “Soy un simple marinero a cargo del faro en esta isla, así que es usted quien debe cambiar su rumbo quince grados al norte”. Por supuesto el capitán se tragó su orgullo al comprender las consecuencias y cambió el rumbo de inmediato.


Observe ahora. Los agricultores han sabido desde siempre que la semilla que siembran determinará la cosecha. Si quieren maíz sembrarán maíz, si quieren fríjol, sembrarán frijol.

¿Por qué entonces hemos de pretender cosechar en nuestras vidas algo distinto a lo que sembramos? Por ejemplo, el empleado displicente que no progresa. El jefe que quiere con regaños lograr la cooperación de sus subalternos. El estudiante desaplicado que sufre bajas calificaciones. El jefe de familia de trato duro y amargo con su esposa y sus hijos, que se queja del trato que recibe a cambio. ¿Qué cambios piensa usted que deberían hacer?
¿Necesitaremos cambiar de rumbo para no estrellarnos con estos dos principios inalterables?


LO NEGATIVO: Ignorar estos sencillos principios, y pagar ese alto precio que hay en el fracaso.


LO POSITIVO: Decidir cambiar el rumbo y sembrar la semilla apropiada para cosechar felicidad y éxito.