¿Y las vacunas...?

Penosa, lamentable y vergonzosa resulta la negligencia de la traída de las vacunas contra el coronavirus por parte de las autoridades de Honduras.

Vienen anunciando esa llegada de esas vacunas desde meses atrás y esa fecha nunca llega, por el contrario, van postergándolas.

Según las últimas declaraciones de la ministra de Salud, Alba Consuelo Flores, ya no vendrán en febrero, como lo habían confirmado, ahora dicen que hasta marzo.

Paradógico, inaudito, increíble cómo pueden estar irrespetando al pueblo hondureño y dándole aún más ventajas a la pandemia del covid-19 para que siga matando cualquier cantidad de personas las 24 horas del día.

La salud no tiene ideología, es una necesidad de urgencia, pueden ser rusas, gringas, chinas o de cualquier país del mundo.

Las autoridades se acostumbraron a estar contando los fallecidos, que ya suman 3,893, e igual informando que el índice de contagios ha subido notablemente, llegando a 160,983. Solamente personal de salud han muerto 74, con el joven médico Yasser Cuellar el lunes pasado, y saber que su muerte es señalada de negligencia por parte del mismo gremio. El Sistema Nacional de Gestión de Riesgos pasa más en estar confirmando los toques de queda y las cuarentenas que estar aportando soluciones a corto plazo a la crisis de la salud.

El presidente de la república Juan Orlando Hernández es el principal autor de esta negligencia, del atraso de la traída de esas vacunas, y ha pasado más señalando y calculando quiénes serán los primeros en vacunarse, poniendo a hacer filas imaginarias de algo que se ha vuelto más alharaca que realidad.

Mientras otros países, incluso centroamericanos, se preparan para la segunda fase de esta vacuna contra el coronavirus, los 9,300,000 habitantes siguen esperando en un país llamado Honduras.