¡Caballos salvajes!

“Hay situaciones que los hombres aprecian con su instinto, pero que no pueden comentar con su inteligencia”: Alejandro Dumas. Los caballos salvajes conocidos como mongol o Takni, cuyo nombre significa “espíritu”, son parte de la cultura mongola y un símbolo de patrimonio nacional, los cuales habitan en zonas semidesérticas; pero lamentablemente su último avistamiento fue en 1969. Se sabe que este caballo se consideraba un regalo de prestigio, denotando su rareza y dificultad para capturar. Estos han sido símbolo de garra, rebeldía y espíritu libre. Existen hoy en día diferentes tipos de caballos salvajes, como los cimarrones, mustangos, Namib y brumbies.

En la vida no hay victoria sin antes sujetar las emociones salvajes. La asertividad como doctrina enseña al hombre a dar rienda suelta a sus instintos naturales, los cuales al ser naturales están justificados. Esta doctrina fundamenta que todo lo natural es hermoso y por lo tanto es correcto, y si usted se siente bien puede disfrutarlo. En fin, el pecado es suprimir el deseo natural, a esto se le ha llamado la nueva moralidad del siglo 21. El filósofo alemán Friedrich Nietzche fundamentó su doctrina “sé fuerte, afirma tu yo; sé un superhombre, purga tu alma de esta maldad llamada cristianismo”.

Esta doctrina es la que seguía Adolfo Hitler y de allí nacieron los campos de concentración en Auschwitz, Dachau y Buchenwald. Hitler llamó a un bebé en el vientre de su madre un “grumo de carne”. La madre Teresa dijo: “Una nación que mata a sus hijos en el vientre ha perdido su alma”. Dejar que los caballos salvajes de la naturaleza humana corran sin ninguna forma de control es locura moral y espiritual. Pedro fue impulsivo, ponía en movimiento su boca antes de encender el motor de su mente, pero sujetó su ambición con el freno de oro de la templanza y disciplina, y así logró conmover el mundo, siendo entrenado y dirigido en Dios.