Reacciones y semana cívica

Como había esperado, las reacciones a nuestro artículo anterior no se hicieron esperar. Olanchito –la ex Ciudad Cívica, que, por alguna razón, le incomoda a los que no lo son– por medio de sus habitantes reaccionó como nunca antes. Osman Guardado fue el primero. Me trasmitió algunos mensajes que él había recibido.

En uno de ellos se reconoció el deterioro e incluso nos hicieron culpables a los intelectuales. Creo que se referían a los de allá porque en mi tiempo no dependíamos de Cárcamo, Amaya Amador o Céleo Murillo Soto. Asumíamos, como generación, nuestras responsabilidades y cuidábamos la personalidad y el respeto hacia Olanchito. Hay dos notas que quiero citar e incluir aquí. La primera es de Delfina Smith, hija de Marel Medina, que, reconozco, no tiene culpa de lo ocurrido. él cultivó en tierra fértil. Y sembró sus semillas que crecieran notablemente, derrotando a Murillo Soto, Lisandro Quesada, Ramón Amaya Amador, Céleo Murillo Soto y otros, por ello no lo responsabilicé. Apenas lo señalé como epígono porque detrás suyo hay muchos más que, incluso, se desempeñan como autoridades políticas, educativas y culturales.

Su nota dice: “Gracias, Juan Ramón Martínez, por recordar a Marel Medina Bardales después de tres años de muerto al escribir que él es el culpable de llamar a Olanchito “Jamolandia”. Ciertamente esas son sus palabras, pero por usted incomprendidas. Nunca fue su intención ser despectivo, ni de reírse, y ni siquiera ridiculizar el pueblo de Olanchito. Por el contrario, él amó a este pueblo, que no lo vio nacer. Él fue, entre tantos comités, presidente del Comité de las Fiestas Cívicas de Olanchito, fue un hombre con mucho civismo y sentido patriótico. Trabajó, luchó, fomentó los valores culturales y sociales natos de Olanchito y del país.
Es innegable que en Olanchito se come “el jamo”, probablemente usted ha comido este delicioso, suculento y muy exótico plato.

Don Marel amó tanto a Olanchito que, en muchas ocasiones, pudo irse del pueblo en pos de mejores oportunidades en grandes ciudades; pero en repetidas veces dijo: “Estoy bien aquí”. Se sintió tan orgulloso de sentirse olanchitense que decía “soy de Olanchito, en donde se come con manteca”, tocándose la panza. Si viviera contestaría su artículo con una gran sonrisa –y como él decía: un “lápiz es capaz de armar guerras”—agregando, “es parte de mi legado a Olanchito y a Honduras”.

Otras personas, igualmente interesadas, escriben que “el busto de Murillo Soto, fundador de la Semana Cívica, ha sido retirado del parque Francisco Morazán hacia un lugar que solo Tomás Ponce conoce. Murillo Soto fue un ilustre maestro que hace más de 60 años organizó la Semana Cívica.

Su busto permaneció por muchas décadas cerca de la fuente del parque. Hoy, su lugar lo ocupan plantas ornamentales endémicas de la zona. Olanchito debe su identidad de Ciudad Cívica porque es el único lugar del mundo que se dedica una semana a enaltecer y promover los valores cívicos. De ahí la importancia de darle el lugar y reconocimiento a tan noble hijo que esta tierra vio nacer. En el parque central se rinde tributo a Morazán, Cabañas, Romero Narváez, Amaya Amador y el monumento a la madre. Estos aún se encuentran en su lugar, sin embargo, quitaron los de Villeda Morales (¿disgustados los de Libre con los liberales?) y de Francisco Murillo Soto.

Hace unos años, la alcaldía fue demandada por Antropología porque pintaron los bustos, en muestra de incultura, lo que, para muchos, solo demuestra el poco interés en darle el lugar que se merece nuestra identidad e historia”. ¿Entiende esto Tomás Ponce? Lo dudo, es político, sin mucha cultura