Periodismo amigable

En la edición del 15 de diciembre 2020 de este rotativo apareció la noticia del buen gesto de un empresario de 74 años, Michael Esmond, de Panhandle, Florida, que pagó la factura de agua, alcantarillado y gas de 114 familias de un condado devastado por el huracán Sally que estaban en riesgo que les cortaran el servicio por falta de pago mayor de 60 días. Un ejemplo de compasión pura. En 2019 había hecho lo mismo con 36 familias, admirable espíritu solidario.


Estas son las noticias que deberían ser primera plana en los periódicos y noticieros. Estos son los actos innatos del humano, la bondad y compasión que deben resaltarse, en situaciones como estas que nutren el alma de las personas. Pero estos ejemplos de desprendimiento no se publicitan.


A nivel personal nos bastamos en dar una limosna, damos algo que nos sobra o ya no sirve porque concebimos que el pobre tiene que recibir lo que se les da, sin ripostar. Que en su condición de necesitado tiene que dejar a un lado su dignidad y decir gracias por recibir basura.


Ayudar compasivamente es distinto porque es identificarse con el sufrimiento de los demás.
Cualquier ayuda orientada al prójimo tiene un mejor resultado si se hace desde la perspectiva de la compasión y no de la limosna. La limosna tiene algo de soberbia y la compasión se nutre en la empatía.


Existe una riqueza monetaria inmensa en el planeta que podría solucionar la vida de millones de personas si cada uno de esos afortunados compartiera su dinero directamente con las personas. Eso generaría un impacto directo y real. Pero el 45% de esta riqueza la posee el 1% de la población mundial.


Una desigualdad insalvable que genera mucha injusticia. La acumulación de riqueza, como una adicción, sin solidaridad, es antinatural.


En esta época de las redes sociales, Twiter, Instagram, WhatsApp, somos muy dados a enviar mensajes llenos de buenos deseos, florecitas, y muchos adornos, pero son mensajes vacíos de contenido, cuando realmente no somos solidarios ni compasivos.


Necesitamos más noticias como la de Michael Esmond. Eso podría ser el inicio de un cambio de conducta del humano actual.


No es lo mismo bombardear la mente y el corazón de las personas con violencia, política y confrontación, todos los días, a través de avalanchas de noticias que solo generan drama y temor, a mostrarles que existen actos bondadosos, virtudes humanas y armonía.