La alegría de los hijos

Las parejas se casan, tienen hijos, tratan de educarlos lo mejor que pueden, pero cometen un error común y es que se hacen muchas ilusiones con respecto al futuro de ellos, planeando su vida, su educación, la decisión sobre su pareja, etc. La realidad de las cosas es que los hijos son prestados. Viven con sus padres por un tiempo y luego se van.

Pero no crecen todos los días, crecen de repente. Un día se sientan cerca de nosotros y con increíble naturalidad, nos dicen cualquier cosa que nos indica que esa criatura, hasta ayer en pañales y pasitos temblorosos e inseguros…., ya creció. ¿Cómo y cuándo creció que no lo percibimos? ¿Dónde quedaron las fiestas y cumpleaños infantiles, los juegos en la arena, las preguntas inquisitivas, los cuentos antes de dormir?

Ahora usted como padre está ahí, en la puerta de la discoteca, de los cines, de las excursiones a otros lugares, de las fiestas bailables, esperando ansioso, no solo que crezca sino que aparezca… Y nuestros hijos están entre hamburguesas y gaseosas, en las esquinas, con el uniforme de la escuela.

Durante el tiempo de crecimiento, ellos han aprendido con nuestros errores y nuestros éxitos.

Ojalá que no repitan nuestros errores. Paralelamente, nuestros hijos en el mundo de hoy, deben lidiar con peligros que desconocen muchas de nuestras generaciones, maras, acosos sexuales, drogas, terroristas, violencia exagerada, corrupción alabada, consumismo sin control y bombardeo negativo de los medios de comunicación,

Para seguridad de nuestros hijos, es necesario que crezcan en un ambiente estable en su hogar, que exista una buena relación entre los padres que permita expresar confianza y amor a nuestros hijos y mantener la paz unos con otros dentro del ambiente familiar.

Y nos llegó el momento en que nos quedamos solos, en silencio esperando esperanzados que ellos elijan bien en la búsqueda de la felicidad y conquisten el mundo.

Yo tengo cinco hijos bellos que llenan mi corazón de alegría y esperanza...