¿Habrá devaluación en 2021?

El gobierno mexicano tratará de mantener el tipo de cambio a menos de 22 pesos en 2021 o por lo menos hasta después de las elecciones de junio. El sostén de un dólar no mayor a 22 pesos se apoya en una canasta de factores muy variables, algunos externos, como la recuperación económica de Estados Unidos y la fortaleza o debilidad del dólar. Las internas son varias, además del covid-19.

El petróleo no es fuente de divisas. Son más los dólares que se gastan en importar derivados del petróleo, como gasolinas, que los recibidos por exportación del crudo. El turismo está frenado. En las exportaciones de autopartes, principal componente de las exportaciones totales, no se avizora un aumento. En 2020 los precios aumentaron en México 2.5 veces más que en EU.

Uno de los principales factores que ayuda a evitar la devaluación del peso son las remesas de trabajadores mexicanos, legales e ilegales, en EU. Las que pueden aumentar por las ayudas del gobierno americano a las empresas privadas y a los trabajadores, incluyendo a los desempleados. Sin las remesas provenientes de EU el tipo de cambio andaría como en 25 pesos o más por dólar.

Otra variable muy importante, que parece no tener relación directa con el tipo de cambio, es el déficit presupuestal del gobierno federal, incluyendo el pago del servicio de su deuda. Esa variable es fundamental para otra que también sostiene el tipo de cambio, la inversión extranjera indirecta o financiera, que invierte en bonos del gobierno mexicano por sus relativos altos intereses. A principios de enero de 2021, 4.29 por ciento a un año en México y 0.12 por ciento a dos años en EU.

Muchos de los miles de millones de dólares convertidos a pesos, que especulan con los relativos altos intereses de la deuda mexicana, se pueden retirar en minutos.

La mayoría de los fondos extranjeros tenedores de valores en pesos, los venderán cuando las calificadoras les avisen, como clientes, unos días antes de anunciar al público, que bajan la calificación a los valores mexicanos, porque el gobierno mexicano no controla el déficit presupuestal.

La mayoría de los fondos que invierten en México incluyen cláusulas que obligan a vender los bonos que bajan su calificación al grado de ‘bonos basura’. El futuro del peso depende en gran parte de un equilibro en las finanzas públicas que evite una nueva baja de calificación.