¡Por dónde empezamos!

“Los nuevos comienzos a menudo se disfrazan de finales dolorosos”. Lao Tse. Es tanto lo que deseamos emprender y hacer que siempre se dice “No sé por dónde empezar”.

Es el tiempo de identificar lo que se debe dejar atrás y aprender de errores pasados; es el tiempo de evaluar, meditar y accionar; todo hombre se limita en su vida por el conocimiento de su propia mente, el valor de su propio carácter, los principios sobre los cuales edifica su propia vida, es el tiempo de empezar por establecer las prioridades; sin el orden de prioridades nos lleva al desperdicio del tiempo; según los estudiosos, en un año solo tenemos libres 100 días para el uso del tiempo; pero el problema no es el tiempo, son las prioridades en la práctica diaria, primero es el hombre, después el trabajo, relaciones, familia y por último la profesión de fe que cada quien experimente en Dios.

Según las encuestas realizadas, si Dios no aparece en la ecuación de su vida en primer lugar, siempre genera frustraciones, ira, problemas ya que en ese orden se permite que lo urgente tome lugar de lo prioritario; pero si organizamos Dios, hombre, relaciones, trabajo, tomando lo importante en primer lugar y lo urgente después, es allí donde podemos empezar a desarrollar y cultivar nuestro mundo interior que implica carácter, valores y compromisos para poder desarrollar el mundo exterior con los demás en reputación, trabajo, compromisos sociales y apariencias.
Las prioridades se organizan por lo que deseamos; las decisiones determinan lo que usted es y lo que llegará a ser. “Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el Señor no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve de nada” salmo 127:1 NTV. Lo que Dios inicia lo termina, evite desperdiciar su tiempo, el mejor día es “hoy”.