Pobreza en el valle

Al hablar del valle de Sula todos coinciden en que es el polo económico, social, industrial, del país. Pero eso no es cierto, no somos lo que dicen. Eso es para los que viven en el cuadrante noroeste, y más específicamente en la zona alta de San Pedro Sula. Los de comunidades aledañas cuentan otras historias, nada agradables.

No son necesarios huracanes para poner en evidencia la vulnerabilidad de este valle encantado. Todos los años en la época lluviosa se agrega un renglón a la historia. Siempre hay inundaciones en menor o mayor intensidad. Siempre en los mismos lugares. Es predecible.
Con la llegada de huracanes todos, incluyendo pueblo y autoridades, empiezan a hincar rodillas y elevar plegarias al cielo pidiendo clemencia.

Desde que tengo uso de razón (unos 50 años hace), nadie ha podido con el Ulúa y el Chamelecón desbordados. ¿Será posible que en este valle de abundancias no existan cabezas pensantes que encuentren un solución a este problema? ¿Cómo puede ser posible que todos los años esos dos ríos pongan en zozobra, traigan destrucción y muerte sin que a la fecha alguna autoridad haya tomado el asunto como prioritario para el bien del valle? ¿Nadie sabe de medidas de mitigación? ¿Por qué a nadie se le ha ocurrido que no se pueden permitir proyectos habitacionales en esas zonas harto conocido que se inundan?

Urbanismo es el estudio de la planificación y ordenamiemto de las ciudades y el territorio. Es también la planificación y el diseño de una población.

Eso hace falta aquí en este valle de ensueño. Si no se han percatado, las maquilas trajeron una gran masa poblacional que obviamente por necesidad tuvo que ir a vivir a zonas vulnerables. Y ellos son los afectados en las inundaciones. Alguien tuvo que tomar la decisión hace mucho tiempo de prohibir asentamientos humanos es estas zonas ya conocidas.

El polo de desarrollo del valle es un cliché. A los que ponen el sudor nadie los protege. Se acuerdan de ellos cuando tienen el agua al cuello o están subidos en los techos. Entonces sí, la solidaridad se desborda. Vaya manera de expiar culpas.

Lastimosamente la pobreza se manifiesta también en los que toman decisiones. No son capaces de planificar y priorizar. Viven al día, sin ver hacia el futuro.

Demasiado tiempo sin resolver el mismo problema. Todos los años, los mismos dos ríos, los mismos lugares, la misma triste historia. Sí, el valle de Sula no es todo lo que dicen.