¿Qué es la resiliencia?

Boris Cyrulnik nació en el puerto francés de Burdeos en 1937. Su familia, que era judía, desapareció mortalmente en los campos de concentración nazis. Y él se encontró solo a sus seis años, huérfano de guerra.

Pasó hambre y frío, hasta que una familia lo acogió en una granja. Lloró muchas noches, hasta que sustituyó las lágrimas en esperanza. Años después se convirtió en psiquiatra. Quizá él fue quien tomó de la metal mecánica el término “resiliencia” y lo aplicó al comportamiento humano.

En ingeniería, resiliencia es la capacidad de un metal para adquirir su forma inicial después de ser sometido a una presión que lo deforme. Cyrulnik habló de “resiliencia humana” afirmando que es la capacidad de reaccionar positivamente a las dificultades y de salir fortalecido de ellas. Es el concepto oriental de las crisis, la visión de ver en toda dificultad una oportunidad. Si usted observa a su alrededor, verá ejemplos de resiliencia aún en pequeños hechos.


Si un bebé aprendiendo a caminar desistiera en la primera caída, nunca caminaría; pero los raspones y el dolor no lo detienen, y el resultado usted ya lo conoce. Posiblemente, la resiliencia sea tan antigua como la humanidad. ¿Recuerda usted el relato bíblico del pueblo de Israel esclavo en Egipto? Sin embargo, el interés científico en ella es reciente.


Algunos afirman que se tiene una crisis cuando lo que se vive excede nuestra capacidad de respuesta o recuperación, perdiendo no solo la esperanza, sino el sentido de lucha.


Hoy que hemos sido golpeados por la tormenta tropical Eta, mucha gente ha perdido todo, casa, enseres y hasta seres queridos. Han pasado hambre, sed y desesperanza esperando a ser rescatados. Pasará un tiempo de depresión, pero llegará el momento de la resiliencia.

¿Hay personas naturalmente resilientes? Sí, las hay, son los que hablan de “hay que empezar de nuevo, desde cero”. Para ello cimentan su esperanza en su fe religiosa.


LO NEGATIVO: Ante una crisis, acabar perdiendo la esperanza y la capacidad de lucha.


LO POSITIVO: Descubrir que Dios no nos dará una crisis, sin darnos la “resiliencia” para salir de ella.