Los XL hondureños

Hay un fenómeno que por un tiempo veíamos solamente en los programas de televisión, pero que de cuando en cuando ahora se ve por las ciudades hondureñas. Las personas obesas hondureñas están dando la pauta que así como se importan modas y culturas, las enfermedades también se importan, y la obesidad se está posesionando en los hondureños cada vez más y llegará el momento, como en los países desarrollados, en que se convierta en un problema de salud pública. Digo que es enfermedad, aunque hay que examinar si este es solo una enfermedad o es también un problema de conducta; es decir, de disciplina.

En los países industrializados, la obesidad se ha convertido en una epidemia donde los sistemas de salud de esos países se ven desbordados por los casos y por su incapacidad para atender integralmente a las personas o para proporcionarles los tratamientos y las cirugías que podrían devolverles la normalidad en sus vidas; pero si eso pasa en los países desarrollados, donde los sistemas de salud funcionan, qué pasará cuando acá se convierta en epidemia y le pase factura al sistema de salud hondureño. La alarma está encendida y nos demuestra que la obesidad también se globaliza, junto con los otros fenómenos globales.

Porque si bien aquí ya hay tiendas con ropa XL, esto no es cuestión solamente de ropa, es cuestión de salud, es cuestión de que si no se toman drásticas medidas desde la infancia, la obesidad podría cargar nuestros problemas con una fuerza que haga colapsar los ya casi colapsados sistemas de atención pública.

Hay que atacar los paradigmas porque demasiadas veces la gente se niega a creer que tiene un problema de sobrepeso, pues como encuentra la ropa a su medida piensa que todo está bien, pero no es así. Debemos comenzar por atacar esos paradigmas y esos pésimos hábitos que heredamos de nuestros padres para cambiar la situación. Es que cada vez vemos más jóvenes con tallas que no son acorde a su edad, es decir, no crecemos tanto como engordamos, y eso se nota, se nota cuando el peso no es acorde con la estatura o con la edad. Sin embargo, esto tampoco es una cuestión de estética, como muchos piensan, dándoles material para los que fabrican dietas milagrosas, que engañan y muchas veces empeoran el problema, se trata de dimensionar el problema, se trata de encontrar la génesis del problema.

Tal vez los almacenes que están ya vendiendo las prendas XL deberían tener una señal de alerta: tenemos prendas para gente con problemas, para que desde allí se haga conciencia que la obesidad sí es una enfermedad, pero como muchas enfermedades, la obesidad muchas veces es incurable.