En río revuelto…

Como dice el viejo adagio, “En río revuelto ganancia de pescadores”. Pero con las ayudas nacionales e internacionales para los damnificados que dejó la tormenta Eta en Honduras, el adagio cambia, “En río revuelto ganancias de corruptos”.

Han pasado décadas de la presencia de otros fenómenos, pero las experiencias de las inundaciones que dejara el huracán Fifí en el año 1974 y el Mich en 1998, recuerdan las pérdidas de vidas humanas y materiales de esas mal recordadas fechas; pero igual o peor se recuerdan los actos de corrupción con las ayudas, especialmente las internacionales.

El pueblo debe ser estricto vigilante de las actuales ayudas en todas las escalas y de todas las procedencias. Pues los señalamientos del mal manejo ya están siendo denunciados, especialmente a través de las redes sociales.

El Gobierno y todas las instituciones estatales son las de menos credibilidad para la correcta y justa entrega de esas ayudas. Lo correcto es que estas ayudas sean entregadas directamente de los donantes a los damnificados o a través de la formación de comités de las fuerzas vivas de la sociedad civil de estera credibilidad. El buen ejemplo del Gobierno salvadoreño, presidido por Nayib Bukele, al dar pautas de la forma personal de entregar toneladas de alimentos e insumos valoradas en un millón de dólares para los afectados hondureños por la tormenta Eta.
Igual, la sociedad hondureña debe convertirse en una auténtica fiscalizadora de las donaciones millonarias monetarias internacionales que reciba el Gobierno, que preside Juan Orlando Hernández, y exigir una auténtica trasparencia que es lo que menos ha tenido últimamente.

Porque no sería extraño que las históricas corrupciones gubernamentales durante esas desgracias naturales de los años 1974 y 1998 se repitan en igual o peores condiciones. En un país llamado Honduras.