El formidable Jean Dominique Bauby

Nació en París en 1952, y murió de neumonía en 1997. ¿Quién fue? Un escritor francés, redactor jefe de la revista Elle.

A los 43 años tenía un trabajo retador, un auto convertible y un departamento encantador. De pronto su vida cambió dramáticamente. Mientras conducía, sufrió una embolia masiva que lo dejó en coma. Sobrevivió, pero al despertar se le diagnosticó “síndrome de cautiverio”. En otras palabras, estaba atrapado en su propio cuerpo sin poder moverse. Sin embargo, oía bien y su mente volaba libre por todos lados.

Finalmente logró comunicarse con el exterior por medio del parpadeo de su ojo izquierdo. Un parpadeo significaba una letra, dos otra, dos rápidos otra más, y así sucesivamente. Era un método lento, tedioso y al principio frustrante. A pesar de ello, decidió que su verdadera fuerza de espíritu se ocuparía para bien, no para sentirse víctima y quejarse. Así pensó hacer algo extraordinario, escribir un libro. Y lo hizo.

Se tituló La escafandra y la mariposa. En él narra su dolorosa experiencia, pero no con el afán de causar lástima, sino dar un contundente ejemplo de la fortaleza que todo ser humano tiene. Con el único recurso del parpadeo de su ojo izquierdo, cada uno de los capítulos fue primero concebido en su mente, después guardado en su memoria y finalmente dictado, letra por letra, hasta completarlo.

Sus editores escribieron: “Independientemente de la dificultad que entrañó su redacción, el libro está escrito desde el punto de vista de alguien que entiende su enfermedad, que la acepta y que mantiene, hasta el final, la esperanza de sobrevivir, de ahí que varios pasajes estén llenos de ironía y fino humor”.

La lección que Jean Dominique Bauby nos dejó es enorme. Nos habló en La escafandra y la mariposa de lo bello de la vida, a pesar del dolor que le conllevaba a él vivirla. Cuando pienso en seres tan extraordinarios como Jean Dominique, creo que no tiene sentido sentirnos víctima de nada, que tiene mucho más sentido enfocarnos en lo bello que es vivir, a pesar de las dificultades que enfrentemos.

LO NEGATIVO: Caer en la queja inútil que lleva por los problemas que nos ha traído esta pandemia.

LO POSITIVO: Descubrir nuestra fuerza de espíritu y así pensar positivamente en ser útiles y felices.