Reformarse

Mucha gente ya se está preguntando qué hacer para mejorar el desempeño de los Gobiernos.


Por sí solo este hecho es esperanzador. Indica un cambio en la forma de pensamiento de la generalidad que ya se está liberando del influjo de la política partidaria y cansados de tanto engaño y falta de resultados se está preguntando qué hacer para cambiar esta realidad. “Hartazgo”, para usar una palabra que utiliza frecuentemente un amigo y colega sobre esta situación.


El papa Francisco en la tercera encíclica de su pontificado titulada “HERMANOS TODOS” se refiere precisamente a esta preocupación global. Llama a las instituciones económicas y políticas a REFORMARSE para responder a las necesidades legítimas de la gente. Condena la política populista que demoniza y aísla, y” solicitó una nueva cultura del encuentro que fomente el diálogo, la solidaridad y un esfuerzo en la búsqueda del bien común”.


Reformar instituciones es reformar quienes las integran. Y eso no es tarea fácil. El humano de ahora es más duro y frío. Ya la gente no es dada a la compasión y hay menos solidaridad.

Existe una propensión generalizada por la acumulación de riqueza y bienes. En ese objetivo sucumben personas, instituciones, Gobiernos, y la vida se vuelve lucha encarnizada y allí no existe el bien común.


Tiene que haber una reforma en las perspectivas de vida de las personas. Solo así las sociedades producirán individuos decentes, entendiendo como decencia “la honradez y rectitud que impide cometer actos delictivos, ilícitos o moralmente reprobables”.


Y cuando esto suceda entonces la calidad de los que forman los Gobiernos mejorará.

Necesitamos buenas personas en cuerpos de políticos. Porque se están viendo cosas insólitas en ese ambiente. Ya no hay vergüenza. Actúan como una raza superior, libres de juicio. No tienen rienda. La virtud, un tipo de excelencia moral, no existe en ellos.


Ya los millenials están llegando el poder. Ya hay muchos de ellos como presidentes de países. Ojalá que esta generación que está marcada por el desencanto político tengan la madurez de realizar los cambios que tanto han deseado en ese ambiente. Ojalá hagan olvidar esta generación de dinosaurios que han reinado varias décadas sobre el planeta y lo tienen al borde del colapso. Ellos son la última esperanza.


“Los pueblos tienen los Gobiernos que se merecen”, indudablemente. Todos hemos sido indolentes y tolerantes.


Reformar al ser humano es el mensaje del Papa.