La salud es sagrada

El pueblo hondureño continúa preguntándose por qué habiendo tantos profesionales de la medicina con especialidad en tratamientos de pandemia, como médicos con especialidades en infectología y epidemiología ocupan mandos intermedios especialmente en esta crisis de la pandemia del coronavirus. Mientras una persona sin las respectivas competencias ocupa la titularidad.

Nos referimos a la ministra de Salud, Alba Consuelo Flores, quien su profesión es la educación administrativa y no es aprobada por el Colegio de Médicos de Honduras.

Es un abuso de quienes nombran a estas personas e irresponsabilidad de quienes aceptan estos cargos sabiendo que no son su competencia y muchas veces estos puestos los otorgan por compromisos políticos. Siendo el pueblo el principal perjudicado, pues la salud debe ser sagrada. En estos seis meses de crisis de salud ha habido tantas inconsecuencias en el manejo de la pandemia, empezando por la corrupción y negligencia en tomas de diversas decisiones de las principales autoridades de salud.

Hay analistas que denuncian que nombran a alguien en un puesto clave del gobierno sin los conocimientos necesarios, ha sido una técnica para “mangonear” y utilizar a estos empleados que solamente les interesa cobrar un salario y recibir órdenes del jefe. Diferente cuando hay conocimientos, los resultados profesionales del viceministro de Salud, el médico Roberto Cosenza, con sede en San Pedro Sula, que cubre todo el departamento de Cortés, empezó siendo el más crítico a nivel nacional por la pandemia del covid-19. El doctor Cosenza demostró que la semana 26 fue la peor con un pico de 60% de positividad y en esta última semana se ha controlado la epidemia logrando bajar el pico a 36%.

Y solamente 86 hospitalizados y en los primeros días de la actual semana cero muertes, hechos y no palabras en un país llamado Honduras.