¡Con la piedra en los dientes!

“Nunca podemos juzgar la vida de los demás porque cada uno sabe de su propio dolor y de su propia renuncia”: Paulo Coelho.

Un juicio es la suma de nuestros pensamientos, sentimientos y observaciones, y la raíz de todo juicio proviene de un solo lugar: el ego. El ego disfruta las comparaciones y acusaciones por elevar el sentido de superioridad, distrae de ver los defectos de cada persona y le impide trabajar para ser un mejor ser. Recuerde que cada experiencia de cada persona es única, la intolerancia y falta de dignidad humana se desborda en las calles. Las personas emiten una sola frase: “Yo no soy así”.

El juicio, además de ser estéril, negativo e improductivo es nefasto. Todos aquellos que han pasado dificultades, retos y desafíos saben y experimentan la tentación de juzgar por qué la vida ha sido tan injusta o echarle la culpa a los demás.

Fundamental es no jugar con la máquina del tiempo del pasado al futuro, ya que así no tenemos con qué juzgar y hacer comparaciones, es de vivir en el “Poder del ahora”, el libro del autor Eckhart Tolle. Cuando se juzga el golpe de la piedra, en los dientes se recibe.

“No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá”: Mateo 7:1-2 RVR60. María Teresa de Calcuta dijo: “Cuando juzgamos las personas no tenemos tiempo de amarlas”. Si alguien juzga debe ser en amor, sin hipocresía y llamando a las personas al arrepentimiento. El sentimiento de odio busca justicia y la venganza es inevitable, pero dejemos de tirar piedras.

La batalla la ganamos perdonando, esto no significa dar la razón al que hirió ni aguantar los abusos; pero es dejar ir y vivir en amor. Vivamos sin prejuicios, juicios, que obtendremos más beneficios hoy.