Aguas estancadas

Las aguas estancadas son pútridas y producen un malísimo olor que enajena a quien se expone ante su fetidez. Los malísimos manejos gubernamentales contaminan el río del desarrollo que debiera surcar límpido por las inhóspitas tierras de estas honduras.

En días anteriores, el prestigioso diario español ABC denunció que España había regalado 45 millones de euros para un aeropuerto en nuestro país señalado por corrupción, esto en referencia a Palmerola. La nota periodística señala que el contrato contiene ventajas surrealistas para la empresa concesionaria, trayendo con ello grave perjuicio para el Estado de Honduras, pues se establece en cláusulas maliciosas que el país es responsable de costos que no debiese asumir.

En concreto se advierte que Honduras asume la inversión de nada más y nada menos que 105 millones de euros, pero solo obtendrá el 30% de los beneficios. Esas aguas huelen mal, hieden a un nuevo y magno acto de corrupción como tantos otros en la historia de esta res pública. Por otro lado, Diario LA PRENSA en investigación periodística señaló que los centros de triaje, por los cuales se pagó “un ojo de la cara”, venían incompletos y que no estaban con todos los insumos adecuados para el manejo de pacientes de covid-19, esto fue posteriormente confirmado por médicos hondureños, quienes lamentaron que dicha inversión haya sido pésimamente manejada.

¿Qué más podemos esperar? ¿Se le pueden pedir peras al olmo? ¿Se puede esperar transparencia de quienes están divorciados de toda rendición de cuentas? Aún no hay ningún tipo de respuesta ante la pregunta de dónde están el dinero y los 94 hospitales prometidos.

Hay que echar abajo el dique que inmoviliza las aguas ennegreciéndolas por las corrientes de la corrupción, es tiempo de una nueva esperanza que restaure la honorabilidad del ejercicio del poder público, instituyendo la honestidad y transparencia como una norma y no como una entelequia.