Un escándalo reduce el interés de Bolsonaro en elecciones municipales

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, junto al alcalde de Río de Janeiro, Marcelo Crivella (d). EFE/ Antonio Lacerda/Archivo<br/>

El destape de una cuestionada maniobra de la alcaldía de Río de Janeiro para boicotear a la prensa redujo aún más el interés del presidente Jair Bolsonaro en injerir de alguna forma en las elecciones municipales de noviembre y dejó clara la orfandad política de la ciudad más emblemática de Brasil.

El líder ultraderechista ya había anticipado su intención de no inmiscuirse en el pleito municipal y de no dar apoyo a ningún candidato; pero no ocultaba su acercamiento al alcalde de Río de Janeiro, el obispo evangélico Marcelo Crivella, un aliado natural en el campo conservador y al que acompañó en diversos actos.

Dos de los hijos del mandatario, el senador Flávio Bolsonaro y el concejal Carlos Bolsonaro, llegaron a afiliarse al Republicanos, el partido liderado por Crivella y que agrupa a los parlamentarios allegados a la Iglesia Universal del Reino de Dios, uno de los grupos evangélicos más influyentes en Brasil.

Pero ese acercamiento llegó a su fin al estallar un escándalo que salpicó directamente a Crivella y que convirtió al alcalde en blanco de críticas de entidades de defensa de la libertad de prensa de todo el mundo y hasta de Human Rights Watch.

Un detallado reportaje de la red de televisión Globo mostró que funcionarios pagados por la alcaldía, algunos con elevados salarios y allegados de Crivella, trabajan infiltrados en las puertas de los hospitales municipales con la misión de, mediante gritos, amenazas o intimidación a entrevistados, boicotear a los periodistas que intentan cubrir informaciones sobre el caos en la salud pública.

Pese a que el alcalde consiguió evitar el jueves que el Concejo Municipal le iniciara un juicio político con fines de destitución gracias a que cuenta con apoyo mayoritario en el Legislativo, no pudo impedir que la Fiscalía le abriera una investigación ni que el escándalo golpease su ya minada popularidad.


BOLSONARO NIEGA APOYO A CRIVELLA


Bolsonaro reaccionó rápidamente e insistió en que no piensa inmiscuirse en las elecciones municipales ni en la ciudad en la que tiene su residencia y su base electoral, ni en ninguna otra.


En respuesta al comentario de uno de sus seguidores en Facebook en el que es instado a manifestar apoyo a Crivella, el gobernante reiteró que no apoyará a nadie. “Decidí no participar en las elecciones de alcaldes en todo Brasil”, afirmó Bolsonaro.


El jefe de Estado, que el año pasado abandonó el Partido Social Liberal (PSL), agregó que aún está trabajando por la creación de la Alianza por Brasil, la formación en el que quiere agrupar a todos sus seguidores, por lo que no tiene ninguna obligación partidaria en las elecciones.
Y dijo que está conversando con los dirigentes de tres diferentes partidos para afiliarse a alguno, pero solo en 2021, “en caso de que la creación de la Alianza por Brasil no se produzca a tiempo”.


Para evitar el alejamiento de Bolsonaro, Crivella dijo que las denuncias de que dificulta el trabajo de la prensa no buscan afectarlo a él sino al jefe de Estado. “Mi victoria en las elecciones en Río es el primer paso para la reelección de Bolsonaro. Ellos, que son contra el Presidente, quieren afectar nuestras afinidades”, afirmó el alcalde en una rueda de prensa el viernes.


Agregó que entre sus perseguidores destaca Globo, que el jefe de Estado también incluye entre sus adversarios, debido a que la poderosa televisión perdió los recursos que recibía por anuncios de publicidad de la alcaldía, con lo que reforzó las versiones de que el trasfondo de las denuncias es la rivalidad entre Globo y Record, la televisión controlada por la Iglesia Universal del Reino de Dios.


Según analistas consultados por Efe, el acercamiento de Bolsonaro a Crivella obedecía a su interés en restarle poder al hasta hace una semana gobernador de Río, Wilson Witzel, un antiguo aliado con el que venía peleando espacio por la intención de ambos de disputar las presidenciales de 2022.


BOLSONARO NO TIENE ADVERSARIO EN RIO


En agosto, Witzel fue cesado del cargo por seis meses por un tribunal debido a que en su contra pesan serias denuncias de desvíos de recursos destinados al combate del coronavirus.


Bolsonaro inmediatamente buscó un acercamiento con el vicegobernador de Río de Janeiro, Claudio Castro, que asumió como titular, a quien rápidamente le organizó encuentros con autoridades y con sus interlocutores en Brasilia.


Con un aliado en la Gobernación y con otros candidatos buscando su apoyo en Río, Bolsonaro, que a dos años de las presidenciales comienza a recuperar la popularidad perdida, tiene más motivos para alejarse de Crivella, cuya impopularidad sigue en alza y protagoniza un escándalo que puede llevarlo por el mismo camino de Witzel.

Crivella necesita urgentemente de Bolsonaro. Todas las encuestas de intención de voto lo dejan en segundo lugar (16%), lejos del exalcalde Eduardo Paes (28%), pero un sondeo divulgado este viernes indica que, con el apoyo declarado de Bolsonaro, su intención de voto puede llegar al 22% y superar la de su rival (19%).

El posible desinterés de Bolsonaro en la disputa electoral en Río, la probable destitución de Witzel y el duelo por la alcaldía entre dos candidatos muy cuestionados (Crivella por su gestión y Paes por su relación con políticos corruptos) muestran la orfandad de esta ciudad en momentos de graves dificultades. Además de tener una de las mayores tasas de letalidad por coronavirus en el mundo (un muerto por cada diez infectados) y de unas finanzas aún sin recuperarse del golpe que supusieron los millonarios gastos -y desvíos- por la organización de los Juegos Olímpicos, Río ha sido el epicentro de varios de los más graves escándalos de corrupción en las dos últimas décadas en Brasil. De hecho, todos los gobernadores que Río ha tenido en lo que va de este siglo han estado o están en prisión, entre ellos, Sergio Cabral, el padrino de Paes y quien cumple desde 2016 diferentes condenas que suman 294 años de prisión.


En las últimas décadas, además, la otrora “ciudad maravillosa” ha sufrido con un crecimiento desordenado que multiplicó las favelas y las convirtió en reductos de bandas de narcos y de “milicianos”, que disputan territorios y cada semana dejan regueros de sangre.