Los matadores de sueños

José Luis Perales, el famoso cantautor español, cantando “Prefiero ser soñador a ser matador de sueños”, se refería sin duda a esa gente que considera que su principal objetivo en este mundo es destruir las aspiraciones y los sueños de los demás.

Quizá justificando su mediocridad, se solazan en ver que otros no triunfen. Sienten cierto placer malsano, a veces hasta inconscientemente, en aplastar las esperanzas de otros, sean niños o adultos. Por ejemplo, un maestro llamó a la madre de Tomás Alba Edison, y le pidió sacar a su hijo de la escuela, porque “era totalmente incapaz de aprender algo”. La madre, avergonzada, lo llevó a casa y ahí ella misma le enseñó a leer y a escribir. Qué lejos estaba aquel profesor de saber que ese niño llegaría a ser uno de los inventores más extraordinarios que ha dado la humanidad. El nombre del profesor se perdió en el tiempo, en tanto el de Tomás A. Edison se recuerda hoy con respeto.


¿Otro ejemplo? Albert Einstein recibió de uno de sus maestros la descripción de “mentalmente lento”. Y esa fue la razón de que no consiguió su ingreso en el Instituto Politécnico de Zúrich. ¿Se habrá sorprendido más tarde cuando la teoría de la relatividad cambió la forma de pensar del mundo? Imagínese usted a la Madre Teresa de Calcuta cuando comenzaba su formidable esfuerzo de amor por los miserables, sobró quien la criticara porque “era tan poco lo que podía hacer” que no valía la pena siquiera intentarlo.

¿Por qué esa gente a la que José Luis Perales llamó “matador de sueños” parece especializarse en desalentar a los demás? ¿Sabía usted que uno de los jefes de Walt Disney lo despidió, aduciendo que “era un falto de ideas”? Seguramente usted habrá notado que hay algo en común en los ejemplos que he puesto, todos ellos se convirtieron en grandes realizadores. Sin embargo, ¿cuántos hombres y mujeres con potencial no habrán sobrevivido a los comentarios deprimentes? Quizá esto no lo sabremos nunca, pero de algo sí deberíamos hacernos el firme propósito, no ser nosotros “matadores de sus sueños”.


LO NEGATIVO: Sucumbir a la moda de criticarlo todo sin percatarnos del daño que hacemos.
LO POSITIVO: Hacernos el propósito de ser cuidadosos para jamás matar los anhelos ajenos.