Vivienda, comunidad y motorización

Al haber más movilidad geográfica, las personas necesitan incorporarse a una comunidad con mayor celeridad, y estos servicios ayudan. La integración a la vida común no solo es en el mismo desarrollo, sino también en el entorno. Los espacios de vivienda se vuelven más densos, y además se aglomeran más cerca de los ya existentes y de proveedores de bienes alimenticios, comerciales, de servicios y otros.

Esto tendrá un efecto en la vida urbana, que se ve en lugares mas avanzados, de ir disminuyendo la necesidad de motorización. Aquí todavía no se ha terminado el ciclo inicial de cumplir con la aspiración de tener un vehículo propio, pero el efecto de estos fenómenos debe ser reducir su intensidad. Aun en ausencia de un sistema de transporte público eficiente y seguro, los avances en la tecnología de comunicación y posicionamiento hacen factible que a mediano plazo, y de una forma incremental, también ayuden a disminuir la demanda de autos individuales. La misma tecnología, que ha derrumbado barreras legales de entrada mucho más complejas que la nuestra en otros países, tendrá el mismo efecto aquí.

Habrá una necesidad cada vez mayor de proporcionar soluciones especiales para las personas de la tercera edad que vivan solas o con otras en condiciones similares. Las comunidades de retiro, apartamentos accesibles a personas de movilidad limitada, servicios médicos y de terapias accesibles y actividades comunitarias dirigidas, se volverán cada vez más importantes.

Esta población continuará creciendo por demografía y por cambio en los patrones culturales.

La acción gubernamental es requerida para adaptar las normas y reglamentos municipales para acuerpar estas nuevas necesidades y mejorar la inversión en obra vial, transporte colectivo y seguridad pública.