Diagnóstico: ¡Distimia!

Por años Laura sentía una especie de malestar constante que se reflejaba en su trato con los demás. Sus familiares notaban que siempre estaba pesimista, irritada, agresiva, con facilidad para entrar en discusiones y con una fuerte tendencia a ver todo negativo y sentirse la víctima.

Todos la calificaban de “amargada”. Ella se defendía con un “soy así y punto”.


Un dolor en el pecho que se había ido intensificando en las últimas semanas le hizo ir a ver al Dr. Ramírez. Este le tomó la presión, le escuchó el corazón con el estetoscopio, y se mostró preocupado. Laura se alarmó. El médico le hizo entonces muchas preguntas de su vida diaria.

Ella, asustada, fue totalmente sincera al contestarle. Él asentía con la cabeza a cada una de sus explicaciones y tomaba algunas notas. Finalmente se reclinó en su sillón, y con tono casi confidencial, le explicó que su enfermedad se llamaba “distimia”.


Laura nunca había oído hablar de semejante enfermedad. El doctor Ramírez le dijo que se trataba de una enfermedad que se confunde con “personalidad depresiva”. Y le explicó que muchas personas con distimia no la identifican como una condición patológica, sino como un estado normal de su forma de ser. Le dijo que mucha gente la padece sin estar consciente de ello. Es, dijo el doctor, el resultado del hábito de percibir todo negativo. Y recomendó ver a un especialista, un médico psiquiatra. Entre tanto su recomendación era que leyera libros de autoayuda. Le recomendó “Cómo Ganar Amigos” y “Cómo Suprimir las Preocupaciones” de Dale Carnegie, y “El Vendedor más Grande del Mundo” de Og Mandino.


¿Y se me quitará el dolor del pecho, doctor? Creo que sí, porque este dolor tiene su origen en sus hábitos de pensamiento. El primer paso, afirmó el médico, es admitir que tiene usted un problema, el segundo es buscar ayuda para eliminarlo. Esos libros pueden terminar bien el problema. Si persiste su distimia, requiere ver al especialista.


LO NEGATIVO: Pensar que el mal humor, la compulsión por discutir y el malestar que este comportamiento causa a todos, se debe a que “somos así, y punto”


LO POSITIVO: Llenar nuestra mente de pensamientos de amor, salud y bienestar. Y en los casos extremos de distimia, buscar la ayuda en médicos especialistas.