Pandemonio

El ruido y la confusión es parte esencial de nuestro día a día. Hay múltiples voces, algunas con la fuerza de los argumentos bien respaldados, otras a base de emociones que logran la identificación con muchas personas. Esto es un pandemonio. Un río revuelto en el que sin duda habrá ganancia de pescadores, asunto que nos hace vivir en la especulación constante, mientras la vida transcurre en este escenario de carencias en el que lo único seguro es la incertidumbre.

La pandemia por covid-19 ha puesto al descubierto muchos problemas a resolver en la vida nacional, aquellos que ameritaban soluciones contundentes desde años atrás; pero también nos está señalando cuáles son los grandes desafíos que se avecinan en el corto, mediano y largo plazos, que debemos resolver además de los problemas añejos que arrastramos.

Veamos. La transformación tecnológica y la digitalización son temas que ahora son más necesarios que nunca. Las organizaciones, empresas e instituciones educativas, como las más relevantes, tienen ante sí la gran oportunidad de adaptarse más rápidamente, a punta de la necesidad de seguir con vida, en esa nueva normalidad de la que tanto se habla.

La dificultad para lograrlo se encuentra no solamente en el capital de inversión que se requiere, sino también en encontrar los profesionales capacitados para impulsar esos cambios. Las instituciones rectoras en materia educativa, en todos los niveles, deberán fortalecer los conocimientos de los maestros y su adaptación al uso de herramientas para educación a distancia y en línea. Cuando prevalece la educación escolástica y no terminábamos de avanzar hacia otra de corte constructivista, este cambio no será sencillo, pero sí indispensable para la educación del país.

En materia de salud es más que evidente la necesidad de inversión en infraestructura y equipos no solamente para el momento, sino que puedan significar una clara mejoría del sistema en general. Llama la atención cómo destinaron sumas millonarias de dinero a la adquisición de hospitales móviles, cuando podía haberse invertido en la construcción de centros hospitalarios permanentes y, de paso, activar la industria de la construcción en el país.

La premura con la que se requerían no es excusa alguna, porque después de todo, llevamos meses esperando una respuesta concreta y a cambio solamente hemos obtenido un triste espectáculo que nos mantiene entretenidos, con capítulos semanales en los que la historia ya no nos sorprende, pero sí logra una profunda decepción y descontento social peligroso.

Otro de los temas que merece la atención es la capacidad de respuesta de los gobiernos municipales. La acción local ha adquirido un papel cada vez más protagónico en el destino de los municipios y ha demostrado que pueden ser más ágiles en el desarrollo de estrategias que el Gobierno nacional, enredado en su propia burocracia. El abordaje de los tres grandes temas mencionados: la transformación tecnológica y digital, la inversión en salud y el fortalecimiento de los gobiernos locales, solamente podrá lograrse a través una gestión proactiva y no reactiva.

El triste espectáculo del barco, de las facturas, de renuncias y señalamientos nos tiene tan ocupados que estamos dejando de lado la exigencia de respuestas para los temas que vienen más adelante y que no deberíamos descuidar.

Tarde o temprano esta cuarentena extendida va a pasar y volveremos a enfrentarnos a la realidad, seguramente más difícil de la que ya estábamos viviendo, no solo individual, sino como nación. ¿Ya pensamos en lo que viene? Por lo pronto, nos acercamos al año electoral y eso, en sí mismo, ya es un gran desafío. Necesitamos enfoque y acción.