¡No es tiempo de rendirse!

“La vida es como montar una bicicleta. Si quieres mantener el equilibrio, tienes que seguir avanzando”: Albert Einstein.

Según el diccionario, una persona que se rinde es aquella que renuncia, abandona algo, suelta la resistencia. Es quitarse de su propio camino. Estamos en una guerra declarada contra un enemigo invisible, somos viajeros en esta vida y la eternidad nos espera con los brazos abiertos, por lo que debemos aprovechar la oportunidad. Nunca nos rendiremos de servir a Dios, al compatriota y nuestros seres amados.

“Si un pajarillo caído con amor coloqué en el nido. Si un acto o palabra mía llevó a un triste la alegría; si una lágrima he enjugado; si una pena he consolado; si al pobre que auxilio implora tendí alguna vez la mano; si al morir, alguien me llora, yo no habré vivido en vano”, autor desconocido.

Todos hemos sacado las fuerzas de donde no existen más. Es un engaño pensar que la vida no está llena de obstáculos, por todo lo que vale la pena hay que luchar. No podemos controlar las circunstancias que vivimos, pero sí nuestras acciones y reacciones. Si hay algo que se puede hacer de inmediato es vivir agradecido, es el mejor lugar para empezar.

Todos podemos hoy decidir trabajar, usted puede no tener empleo, pero es diferente a decir: “No tengo trabajo”. Vivimos en un mundo que profesa el relativismo y se expresa con “conocimiento sin carácter, ciencia sin humanidad, derecho sin responsabilidad, placer sin conciencia, política sin principio y riqueza sin trabajo”: Gandhi.

Si hay algo a lo que no podemos rendirnos es dejar de creer y tomar la bendición de Dios. “Así se quedó Jacob solo y luchó con él, y él respondió no te dejaré; si no me bendices”: Génesis 32: 24,26. Nunca se rinda, pelearemos por la bendición de Dios; Jacob fue herido en su muslo, pero su espíritu nunca se rindió.