Propósitos rotos

La pandemia del covid 19 nos trajo entre otras cosas la pérdida de un sentido de seguridad...

La pandemia del covid 19 nos trajo entre otras cosas la pérdida de un sentido de seguridad que tantos tenían, esa confianza y el confort que muchos sentían respecto a sus trabajos, sus empresas y sus sueños. Todo esto parece haberse hecho añicos de un momento para otro y hoy muchos viven sumidos en la tristeza y la incertidumbre.


¿Y es que adónde es que usualmente buscamos los humanos el propósito de nuestra vida? Hay muchas maneras humanas de tratar de encontrar propósito en la vida y un cierto sosiego ante las incertidumbres de la vida, algunos buscan ese propósito en el amor, otros en la aprobación de los demás y hay quienes lo hacen en comprar una casa, en construir un futuro; pero ahora todo eso parece perdido. Nos han repetido por mucho tiempo que para encontrar sentido a nuestra vida tenemos que hacer tres cosas: tener un hijo, escribir un libro y sembrar un árbol. Por eso cuando nuestros propósitos se rompen por no alcanzar lo que nos hemos propuesto, toda nuestra vida parece ir a la deriva.


Un escritor dice que el propósito en nuestras vidas se encuentra siempre que detrás de nosotros hay un gran amor; que eso nos da un sentido de realización y propósito que difícilmente puede ser sustituido por otra cosa en la vida.

Que amar a alguien es el combustible que necesitamos para correr riesgos y para enfrentar los retos más duros de la vida. Otros a través de la vida se han unido a asociaciones filantrópicas y clubes sociales de ayuda al prójimo, en un intento por alcanzar a través de la renuncia al egoísmo humano que nos caracteriza, el sentido y propósito de la vida, buscan a través de este despojo del yo superarse a sí mismos dándose a los demás y consiguiendo su aprobación. Pero también hay quienes en una visión más humana y más realista han luchado una vida por comprar una casa, por educar un hijo o por obtener en el ocaso de sus vida un retiro digno.

Pero qué sucede cuando todos estos propósitos se han roto, adónde mirar cuando todo el horizonte está tan negro y ningún día parece aportar luz a nuestra incertidumbre. Ciertamente es que estamos tan apretados como nunca antes, cierto es que nuestra estrechez es tal que no podemos movernos, cierto es que estamos inmovilizados por los cuatro lados y no tenemos hacia donde ir. Es entonces en este momento que nos preguntamos si valió la pena lo que perseguíamos, si valió la lucha por los propósitos rotos.


Si esperamos respuestas de la normalidad, esta ya no nos dice nada, porque ahora todo es absolutamente anormal, y si hay que buscar respuestas a nuestras vidas, si hay que encontrar propósitos para vivir, creo que es tiempo de buscar en otro lado.

En momentos de tanta estrechez es momento de doblar nuestras rodillas y alcanzar en oración lo que no pudimos alcanzar de pie, no tenemos otra opción más que arrodillarnos. No tenemos adonde ir, por eso es momento de mirar hacia arriba y fijar nuestra vista en la búsqueda de las cosas trascendentes a las que renunciamos en la busca de lo efímero y lo temporal.

La Prensa