¡La gran pérdida!

Las estrellas brillan más cuando la noche es más oscura. Abandonarse sin resistir es como abandonar el campo de batalla sin haber intentado luchar. No alimentes una relación con personas que cuando ven tu debilidad te abandonan. Si le das una oportunidad, lo más seguro es que te hará perder el tiempo dos veces. Solo hay algo que nos separa de la muerte: el tiempo. La pérdida es tan natural como nuestra existencia, todos hemos ganado experiencias, la separación de los seres queridos, la incertidumbre del no saber el futuro, las noticias, llevando a la ansiedad, estrés, ira, enojo, el aburrimiento, el temor a infectarse y aquellos que han sido infectados a fallecer. Piense por un momento la experiencia vivida de los 33 mineros atrapados luego de que la mina de plata, oro y cobre se derrumbó. Ellos pasaron 70 días sepultados a 720 metros de profundidad, imagine el desgaste, encierro, las secuelas imborrables que quedan para toda la vida.

El mayor impacto psicológico es la pérdida de la vida de un ser querido. La forma de concebir el encierro es que no hay otra forma de vida que estar encerrado.

Es importante tomar la actitud de desarrollar actividades creativas, intelectuales y físicas que permitan salir de ese estado de rutina y pasividad. ¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?: Mateo 16:26 RVR60.

En una contabilidad sabemos que ingresos menos egresos es igual a ganancias. ¿Cuál es el beneficio de ingresos temporales y gastos eternos, como ser el alma? Es gran pérdida. “El verdadero amor nunca tiene un final feliz, porque no hay final para el amor verdadero”: Alejandro Magno.

Un día, Jesucristo perdió su divinidad y nos mostró su humanidad para rescatar nuestras vidas para la eternidad. La salvación está en sus decisiones, no la pierda; valore y nada estará perdido.