¿Invadirá Trump a Venezuela?

El presidente Trump habla duramente en público contra la dictadura de Venezuela, pero el libro de su exasesor de seguridad nacional John Bolton sugiere que es solo para ganar votos en Florida, y plantea serias dudas sobre si el presidente estadounidense mantendría una línea dura contra Venezuela si es reelecto.

Después de leer partes del libro de Bolton La habitación donde sucedió, que saldrá a la venta hoy si la Casa Blanca no logra prohibir su circulación por orden judicial, uno se queda con la imagen de un presidente estadounidense que es errático, ignorante, tiene un gran respeto por los líderes autoritarios y persigue sus intereses personales por encima de cualquier otra cosa.

“Difícilmente puedo identificar cualquier decisión importante de Trump durante mi estadía en la Casa Blanca que no haya estado motivada por sus cálculos para la reelección”, dice Bolton en el libro.

El exalto asesor de Trump, un conservador de línea dura, da varios ejemplos. Además de pedirle al presidente de Ucrania que investigue al probable candidato demócrata Joe Biden, el presidente de Estados Unidos le pidió al líder de China, Xi Jinping, que lo ayudara a ganar las elecciones de 2020 aumentando las importaciones agrícolas chinas de varios estados claves de Estados Unidos, dice Bolton.

En el capítulo sobre Venezuela, el libro muestra a Trump como oscilando constantemente entre ser un “duro” - Trump es citado diciendo en una reunión que sería “genial” invadir Venezuela - y hablar con admiración del dictador venezolano Nicolás Maduro y describirlo como “inteligente” y “aguerrido”.

En un momento, Trump se refiere en privado al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y al líder de la oposición, Juan Guaidó, como un “niño” que “no tiene lo que se necesita”. En otro momento, Trump le pide a Bolton: “Aléjate un poco (de Venezuela); no te involucres demasiado”, dice el libro.

En cuanto a la política general de Trump sobre Venezuela, “el Presidente vacilaba y se tambaleaba, exacerbando las pujas internas dentro de la Administración en lugar de resolverlas, e impidiendo repetidamente nuestros esfuerzos para llevar a cabo una política consistente”, escribe Bolton.

Bolton culpa al Departamento del Tesoro por supuestamente tratar de debilitar las sanciones económicas de Estados Unidos a Venezuela por temor a dañar a empresas estadounidenses como Visa y Mastercard. También arremete contra el Departamento de Estado por cerrar la Embajada de los Estados Unidos en Caracas.

El recuerdo de Bolton de la visión de Trump sobre Maduro como “inteligente” y “aguerrido” parece confirmar la reciente declaración del exasesor de Trump en América Latina Fernando Cutz de que Trump “respeta” al dictador venezolano. Cutz ha dicho que puede ser que Trump haga las paces con Maduro si el presidente norteamericano es reelecto.

Cutz me dijo en una entrevista que “me temo que en el momento en que pasen las elecciones estadounidenses y Florida ya no sea necesaria en su mente, Trump irá con lo que ha estado diciendo en privado y tratará de hacerse amigo de Maduro, como lo ha hecho con Kim Jong-un”.

Cuando se le preguntó sobre la afirmación de Bolton de que Trump dijo que sería “genial” invadir Venezuela, Cutz me dijo que Trump dice muchas cosas que se le ocurren en el momento, sin tomarlas muy en serio.

“Estoy cien por ciento seguro de que Trump ni siquiera está considerando y no consideraría de verdad una invasión a Venezuela”, me dijo Cutz. “Este es un presidente que hizo campaña con la promesa de no meterse en guerras en el extranjero, e incluso lo ha repetido en su discurso de la semana pasada en West Point”.

En resumen, el libro de Bolton corrobora lo que ya hemos escuchado del exsecretario de Defensa James Mattis, el exjefe de gabinete de Trump John Kelly, Cutz y varios otros: que a Trump no le interesa la democracia ni los derechos humanos, y que siempre pone su interés personal por delante del de su país.

Si es reelegido y llega a la conclusión de que puede reunirse con Maduro y vender esa cumbre al público estadounidense como una gran victoria diplomática, Trump no dudará en hacerlo. Lo hizo con el dictador de Corea del Norte, y lo puede hacer con el de Venezuela una vez pasadas las elecciones.