Sin pobreza

En el Centro de Visitantes del edificio del Banco Mundial en Washington D.C. existe una Galería de Imágenes adonde puede apreciarse la Misión de dicha organización: “Nuestro sueño, un mundo sin pobreza”.


Aunque parezca increíble, en esta crisis mundial muchos millonarios han aumentado su fortuna debido a la índole de sus negocios.


Segun la revista Forbes, existen en el mundo aproximadamente 2,000 personas cuyas fortunas personales superan los mil millones de dólares. Una de ellas se calcula arriba de los cien mil millones de dólares. El 1% de la población mundial posee más riqueza que el resto del mundo.


Para el 99% restante, las cosas de hecho empeorarán. Existen 1,300 millones de pobres en todo el mundo, la mitad de ellos son niños.


Nuestro país no será la excepción. Antes de esta crisis sanitaria el 63% de la población ha sobrevivido bajo el umbral de la pobreza, y de estos un 38.4% en la pobreza extrema, con menos de Lps. 48 al día. Ahora será peor. La mendicidad aumentará. Los números siempre han sido fríos, pero estos congelan.


Definitivamente, la humanidad no ha encontrado el deseo y la forma de erradicar la pobreza del planeta, porque dinero lo hay y hasta sobra. Se ocuparían 60,000 millones de dólares anuales para erradicar la pobreza en el planeta. Esto solo representa una cuarta parte de las ganancias de las 100 personas más adineradas del mundo.


Demasiada brecha entre personas. La riqueza en sí es buena porque demuestra la abundancia del universo. La avaricia es el lado oscuro, el deseo insaciable de acumular sin compartir.


Hay personas que si decidieran gastar toda su fortuna a ritmo de un millón de dólares diarios no lo lograrían en una vida de cien años, en cambio otros pasan la mayor parte de sus días sin dinero. Como que algo está fallando en este diseño.


¿No se puede hacer nada para aminorar esta chocante disparidad? Niños que deambulan en condición infrahumana de aquí para allá todos los días sin saber de qué se trata la vida porque no tienen una, sin una esperanza, sin soñar en cosas bonitas. Sin niñez.


Nos falta desprendimiento y compasión. Ayudar más. Esta pandemia nos demostró que dependemos de que los demás estén bien para nosotros estar bien. Ese es el mensaje encriptado a entender.


Un mundo sin pobreza. Suena perfecto.