Muérete en casa

Qué fácil se les hace decir a los privilegiados económicamente, integrantes de los comités de la pandemia del coronavirus, “quédate en casa”, en otras palabras, condenando a los hambrientos con el mensaje subliminal de muérete en casa.

Las grandes potencias del mundo han vuelto a abrir sus economías, pues saben que un mal no cura otro mal, con mantener en eternas cuarentenas a su población.

Mientras la sociedad científica del campo de la medicina se contradice sobre el inicio, causas y efectos del Covid-19, los sectores económicos toman sus propias medidas en las aperturas de su comercio, con resultados aceptables para recuperarse de las tremendas pérdidas económicas y empleos.

Actualmente, el campo médico de diferentes países del mundo está logrando recuperar la salud a los afectados con este virus con una serie de tratamientos, con medicamentos existentes en los estantes de las farmacias del barrio y en las bodegas de los laboratorios del mundo.

Muchos políticos de oficio y algunos medios de comunicación se han prestado para estar metiéndoles más miedo que precaución a sus pobladores. Varios sectores han sacado mucho provecho económico y pareciera que quisieran que esta pandemia tomara más fuerza y que no se fuera jamás.

Aquí en Honduras, a 90 días del inicio del fenómeno del Covid-19, ha habido desde el principio una tremenda incertidumbre de los sectores activos en su control y divulgación. Entre las frases más amenazantes lo “peor está por venir”. Medios de comunicación que más les interesa las notas funestas, sumando cuántos fallecimientos van, que el hecho de que los recuperados aumentan cada vez más.

No es con más encierros de la economía y largas cuarentenas que se logrará superar esta crisis de salud y economía. Es educando a la población en general para que vuelva la prosperidad en un país llamado Honduras.