El valor práctico de la fe

Guillermo era un trabajador cristiano que, debido a su empeño y dedicación, con el paso de los años llegó a estar muy cerca de la cima de la compañía en que laboraba. Tras el retiro del presidente en turno, él se convirtió en el candidato más fuerte para ocupar la presidencia de la empresa. No obstante, cuando se realizó el nombramiento, él fue ignorado. La presidencia recayó en un ejecutivo extranjero.

A partir de ese momento, él y su esposa María tuvieron que lidiar con sentimientos de humillación, enojo ardiente y frustración. El deseo natural era actuar vengativamente. ¿Cómo? Renunciando de inmediato y poniendo en su sitio a todos aquellos que habían menoscabado su dignidad.

Sin embargo, ellos eran cristianos, así que decidieron no actuar impulsivamente, sino hacer la voluntad de Dios. Esto implicó, según enseña la Biblia, aceptar el agravio, cooperar con el nuevo jefe y mantener el mismo nivel de esmero que le había caracterizado (Mateo 5:38-42).

Pasados dos años, algo inesperado sucedió. El presidente de la compañía fue elegido para dirigir otra y los directivos nombraron a Guillermo como el nuevo presidente de la empresa. Él expresó lo siguiente luego de su nombramiento: “Tiemblo al pensar en el terrible error que habríamos cometido si no hubiéramos abordado este problema con base en la fórmula contenida en las enseñanzas de Jesús… quizá en este momento estaría desempleado… ¿Quién rayos es el responsable de la absurda idea de que el cristianismo es impráctico? Jamás dejaré de atacar un solo problema justo en la forma en que nosotros resolvimos este”. Norman Vincent Peale, el que contaba esta historia, decía que el cristianismo asegura que, en todas las dificultades de la vida, Dios está cerca. Podemos hablar con él, apoyarnos en él y dejar que su Palabra nos oriente en todas las decisiones que enfrentemos. La fe cristiana no es un asunto meramente religioso, tiene un inestimable valor práctico, y todo creyente haría bien en darse cuenta de ello para evitarse sufrimientos y problemas innecesarios.