Emergencias futuras

Para Ignacio Fuente Cobo, asesor en NATO Defense College (Roma), la falta de liderazgo estadounidense ante la pandemia, reflejo de su aislacionismo, y el protagonismo chino indican que China tiene capacidad para desafiar a los Estados Unidos y reemplazarle como motor de la globalización, aunque no sucederá inevitablemente.

Una consecuencia de la pandemia es que la competencia entre ambas potencias se va a intensificar en el futuro. La primera ventaja para China es que ha salido de la pandemia antes que otras grandes potencias, abriendo su industria al comercio, cuando las otras lo mantenían cerrado.

Los Gobiernos occidentales deberán gastar millones de dólares en ayudar a sus ciudadanos y en recuperar sus sistemas productivos; China continuará reforzando su papel como la fábrica del mundo y utilizando su ventaja industrial para extender su influencia.

La segunda ventaja china es que, a diferencia de lo que ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial, no es posible un Plan Marshall para una Europa que contará con un número millonario de desempleados.

No lo habrá fundamentalmente porque Estados Unidos, país que duramente va a sufrir los efectos de la pandemia, dedicará sus recursos a favorecer a sus ciudadanos y recuperar su economía.

La tercera ventaja de China es que a medida que los Estados occidentales se adentren en la recesión económica, tenderán a abandonar sus responsabilidades globales, que serán presa fácil del apetito chino.

El efecto colateral será una mayor debilidad del multilateralismo y un incremento del nacionalismo, a medida que los Estados asuman que deben ser sus economías nacionales las que les proporcionen los recursos básicos para hacer frente a las emergencias futuras.