¡Inmunidad!

“La salud es la mayor posesión. La alegría es el mayor tesoro. La confianza es el mayor amigo”. Lao Tzu.

Siempre en toda adversidad pensamos que las probabilidades son remotas, pero en toda crisis hay una oportunidad que está a su favor, no descartamos que la inmunidad será una carta de garantía para establecer una nueva normalidad. La inmunidad que la confiere el sistema inmunológico por una compleja red de células, tejidos y sustancias químicas que combaten infecciones y matan organismos cuando invaden el cuerpo; es aquí donde entran los linfocitos T; son un grupo de glóbulos blancos (leucocitos) responsables de la defensa del organismo contra agentes desconocidos (antígenos).

Todos poseemos una inmunidad innata la cual se establece en barreras físicas, mecánicas, fisiológicas, celulares y barreras inflamatorias y de igual forma se puede tener la inmunidad adquirida sea humoral, celular o inmunidad (medicina); pero todas apuntan a una resistencia natural o adquirida, que poseen ciertos individuos frente a determinados agentes patógenos. En la actualidad debemos establecer nuestra propia inmunidad. “Nada restringe tanto los logros como el pensamiento limitado; nada expande tanto las posibilidades como el pensamiento liberado”, William Arthur Ward. No siempre es fácil cambiar de una forma negativa de pensar a una positiva, en especial si los cambios no son fáciles.

¿Sabe cuál es el principal reto que enfrenta una persona cuando trata de hacer cambios personales positivos? Sus sentimientos. Pero esto puede cambiar si sus sentimientos provienen de sus pensamientos, si logra disciplinar su mente de igual forma será sus emociones y al final en sus acciones y esto puede cambiar su vida. Pero la inmunidad la dio el apóstol Pablo: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Filipenses 4:8. Todos en casa.