Extremos del covid-19

En esta pandemia del coronavirus han salido grupos opuestos, a los que se les ha denominado extremistas, debido a sus opiniones desordenadas, controversiales y falta de profesionalismo.

La humanidad ha sido víctima de este fenómeno de la pandemia del coronavirus, que ha sumado más de 300,000 muertes y más de 4.2 millones de contagiados.

Hay naciones que han vuelto a sus actividades de trabajo, estudio y hasta recreativas. Estados Unidos, con más de 84,000 muertes, nunca la tomó con seriedad y responsabilidad, con todo este conmovedor ambiente, especialmente en la ciudad de Nueva York, que ha sido la más sacrificada por el Covid-19.

Hay estados en que la gente no toma conciencia y lugares públicos abarrotados de gente, llegando al extremo de ver diversas playas con cualquier cantidad de bañistas.

En Centroamérica, el ejemplo del control de la epidemia es Costa Rica, debido a que esa nación siempre se ha interesado por la salud y la educación y una ejemplar policía civil. El caso extremo es Honduras, ya que el coronavirus encontró a una pedagoga dirigiendo el Ministerio de Salud, autoridades gubernamentales aprobando inflados presupuestos de emergencia a la zumba marumba y, lo peor, la presencia de la corrupción con las denuncias de compras de insumos con precios adulterados.

Los expertos gubernamentales dando datos que han sido refutados por médicos técnicos. Un rosario de cadenas nacionales que le metieron miedo al pueblo, más que conciencia.

La frase que traumatizó a la población hondureña, repetida por las autoridades de Sinager y por el mandatario Juan Orlando Hernández: “Lo peor está por venir”.

Pero la buena nueva es que un grupo de medicamentos tradicionales embodegados en distintos laboratorios están demostrando que son alternativas para controlar esta pandemia del coronavirus y que hoy se avizora: que lo mejor está por venir en un país llamado Honduras.