¿Se vienen las “tarjetas de inmunidad”?

Chile está por convertirse en el primer país del mundo en comenzar a darles “carnets de inmunidad de COVID-19” a personas que se han recuperado del virus, y los gobiernos de Estados Unidos, Alemania e Italia, entre otros, están considerando hacer lo mismo. ¿Pero se trata de una buena idea?

Las tarjetas de inmunidad del coronavirus plantean dilemas médicos y éticos. ¿Son confiables las pruebas actuales de inmunidad del COVID-19? Y si los son, ¿los países que otorguen estos certificados no estarán creando sociedades en que las personas con certificados de inmunidad podrán ir a trabajar o cenar en restaurantes, y el resto será discriminada?

Le hice estas preguntas al presidente chileno Sebastián Piñera en una entrevista poco antes de que Chile iniciara su programa de entregar carnets de identidad, que se inicia masivamente el lunes 27. Piñera admitió que las pruebas de inmunidad de COVID-19 existentes no son 100 por ciento precisas. Pero agregó que por ahora son la mejor opción para empezar a reabrir la economía y evitar una catástrofe mayor.

“Este test no da una garantía absoluta de inmunidad”, me dijo. “Sin embargo, hemos conversado con científicos de todo el mundo y nos dicen con altísima probabilidad que una persona que ya tuvo la enfermedad, que ya la superó, tiene muy poca probabilidad de contagiarse nuevamente o de contagiar a otros”. Eso “nos permite acelerar el proceso” de empezar a reactivar la economía, agregó.

Cuando le pregunté por qué Chile decidió emitir estas tarjetas de inmunidad antes que otros países, Piñera me dijo que Chile está bien posicionado para hacerlo. Chile ya ha realizado la mayor cantidad de pruebas COVID-19 per cápita en América Latina y tiene la tasa de mortalidad por coronavirus más baja de la región, señaló. Chile ha realizado 6,300 pruebas COVID-19 por millón de personas, diez veces más que algunos de sus vecinos, dijo. El país ha reportado 168 muertes por COVID-19.

La curva de infección de Chile se está aplanando, dijo Piñera. Ahora, el país tiene casi tantas personas recuperadas de COVID-19 como las recién infectadas. Entonces, es hora de hacer algo para comenzar a reabrir la economía, aseguró.

Además de mantener una “estrategia de cuarentenas flexibles” para combatir la pandemia, el gobierno chileno tiene que enfocarse en “otro aspecto fundamental para nuestros compatriotas, que es que no tengan desempleo, pobreza, hambre, angustias, quiebras de empresas y una crisis social y económica que puede ser igualmente grave” que la crisis sanitaria, agregó.

En cuanto a si el sistema de carnets de inmunidad no conducirá a la discriminación laboral contra quienes no tengan estos certificados, el gobierno chileno responde que será una solución a corto plazo mientras se encuentre una vacuna contra el COVID-19.

Es difícil saber si el sistema de tarjetas de inmunidad de Chile funcionará, pero en Estados Unidos se está estudiando activamente la idea. Anthony Fauci, el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, dijo recientemente a CNN que “esto es algo que se está estudiando. Creo que realmente podría tener algún mérito, bajo ciertas circunstancias”.

A juzgar por lo que escucho de otros científicos, todavía hay interrogantes sobre cuán efectivas son las pruebas de anticuerpos. Además, hay dudas sobre si las personas que se han recuperado del virus son realmente inmunes. Corea del Sur ha informado de varios casos de personas que se contagiaron nuevamente después de tener coronavirus y pasar su período de cuarentena. Y también existe el temor de que, si las empresas empiezan a exigir tarjetas de inmunidad COVID-19 a quienes solicitan empleo, muchas personas - especialmente las más jóvenes, que tienen menos probabilidades de morir de la enfermedad - se infecten intencionalmente.

Pero, al menos hasta que se encuentre una vacuna, es probable que varios países decidan que las tarjetas de inmunidad serán un riesgo que vale la pena correr para evitar una mayor catástrofe económica. Tendremos que observar de cerca el caso chileno. Pronto podría ser reproducido en varios de nuestros países.