Héroes y villanos

Quisiera poder pensar en otra cosa, escribir sobre otros temas que son muy importantes para nuestro país, como la lucha anticorrupción, la necesidad de fortalecer la institucionalidad, la hora del planeta y la relevancia de los temas ambientales en la agenda nacional e internacional, pero no lo logro.

No puedo apartar de mí la preocupación latente sobre el avance del contagio por Covid-19 o coronavirus en el mundo entero. Es inevitable pensar y repensar este asunto, en un escenario marcado por la desigualdad socio-económica, que sin lugar a dudas amplificará el impacto del virus en este pequeño país.

Es imposible olvidar que hace meses atrás, tratábamos sobre el leve incremento al presupuesto general de la República en los dos pilares fundamentales del desarrollo humano: salud y educación.

También es muy difícil dejar de poner en duda la idoneidad de las personas que ocupan cargos clave en la administración pública, no por su calidad humana, sino por su formación profesional y experiencia en el área en la que se desempeñan.

De esta manera, Honduras enfrenta el covid-19 con una pobre capacidad de nuestro sistema de salud pública, liderado por una titular de la Secretaría de Salud que no es salubrista, ni siquiera médico.

Como suele suceder en época de emergencia, el Congreso Nacional aprobó hace pocos días 420 millones de dólares, equivalentes a 12 mil millones de lempiras, para combatir el covid-19, con los que pretenden construir más de 90 centros de servicios de salud en todo el país. ¿Por qué no lo hicieron antes? Ahora ya es tarde. Eso debió preverse hace meses, quizás años atrás, con proactividad, no a quemarropa. Hoy, esto incrementa la desconfianza en la asignación de esos recursos, profundiza el resentimiento hacia la escasa empatía de la clase política.

Basta recordar el lanzamiento de la campaña electoral del actual Presidente del Congreso Nacional, quien aspira a la candidatura de su partido por la Presidencia de la República, tan sólo unos días antes de la confirmación del primer caso del covid-19 en Honduras, para entender que las prioridades de nuestros políticos no son necesariamente las de la nación.

Esa misma clase política hoy nos llama a la solidaridad, a la acción conjunta, al esfuerzo de la empresa privada y de los trabajadores. Hay que recordarles la frase conocida que nos señala: “las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra”.

Ahora ya es tarde, para comprar materiales y equipos de calidad -no cualquier cosa que se encuentre en el mercado internacional- para la protección de médicos, enfermeras, paramédicos y demás personal que trabaja día y noche en el sistema de salud pública; para la adecuada atención de los hondureños y hondureñas que en pocos días llenarán nuestros débiles centros de servicios de salud.

Convertiremos en héroes, quizás en mártires, a quienes desde su trinchera hospitalaria harán todo lo que puedan para atender al pueblo que vive en la miseria, a quienes no pueden pagar servicios privados, a la gran mayoría.

Serán héroes los que se encuentran en la primera línea de batalla, muchos vestidos de blanco.

También están los informáticos, que permiten que el la interconexión y los servicios tecnológicos indispensables en este escenario; los comunicadores sociales, que nos mantienen informados y muchas personas más que ejercen un rol muy importante en estos momentos.

Pero también seremos capaces de identificar a los villanos, a quienes pudiendo haber hecho tanto, hicieron tan poco; a quienes prometieron durante años, con soberbia y prepotencia. Ojalá comprendan, que llegan a la realidad con un serio retraso; ojalá puedan bajarse del pedestal donde se han subido y hacer algo por el pueblo. Queremos decisiones y acciones responsables.