Cómo enriquecernos bien

Todo mundo hace uso del dinero. Con el dinero compramos comida, ropa, medicinas, recreación, vivienda y muchas cosas más, pero cuando el dinero no se coloca en la escala correcta afecta el poder, socava los valores de la familia y de la sociedad.

En el matrimonio, especialmente, surgen muchos problemas por la actitud que los cónyuges toman con respecto al dinero. No se trata solamente de establecer un presupuesto, sino de cumplirlo. Cuidar las finanzas de la pareja es parte de cuidar su futuro, lo cual requiere paciencia, diligencia, comunicación constante, confianza y decisiones acertadas.

Lo triste de la realidad actual es que mientras algunas personas llevan una vida económicamente cómoda, es decir, que pueden obtener todo lo necesario para vivir decorosamente, hay mucha gente que apenas gana para cubrir los gastos más elementales, y otras que apenas sobreviven.

Los cristóforos llegaron a la siguiente conclusión con relación al dinero y a las preocupaciones que causa:

a) La mayoría de la gente no tiene idea de por qué gasta en la forma que lo hace. b) Querer algo no es lo mismo que necesitar algo. c) Si ya hemos adquirido suficientes cosas, quizá es hora de detenernos. d) Quienes somos no depende de lo que poseemos. e) Nuestras necesidades serán satisfechas si nos integramos al círculo de dar y recibir. f) Use las cosas hasta el final antes de reemplazarlas. g) Termine de pagar todas las tarjetas de crédito y destrúyalas todas, menos una.

Enseñemos a los hijos el valor del dinero y cómo usarlo con prudencia. Debemos alentar a nuestros jóvenes a dar lo que pueden, no solo en dinero, sino de su tiempo y talentos.
Cultivemos todos un espíritu de moderación, prudencia y caridad, y así nos enriqueceremos todos...