¿Qué tan productivo es usted?

Rabindranath Tagore fue un poeta bengalí y el primer asiático que obtuvo el Premio Nobel de Literatura, en 1913. Revolucionó la literatura hindú para siempre con sus escritos, como “El hogar y el mundo”.

Nació en Calcuta en 1861 y murió en Santiniketan en 1941. Vivió 80 años y aprovechó cada día de ellos. Artista, dramaturgo, músico, novelista y autor de canciones, Tagore dio a conocer al mundo el amplio arte bengalí con multitud de ensayos, poemas, pinturas, cartas. Es recordado como un hombre sabio que reformó culturalmente y modernizó el arte bengalí.

Basta decir que dos de sus canciones son hoy los himnos nacionales de la India (Jana Gana Mana) y de Bangladesh (Amar Shonar Bangla). ¿Cómo logró tantas realizaciones en un mundo donde la mayoría de la gente vive sin pena ni gloria? ¿Cómo pudo él sacar tanto partido a cada minuto de su vida? ¿Cómo pudo dejar una obra tan espectacular en áreas tan diversas como el escribir dramas y componer canciones? Quizá su secreto está, cuando menos en parte, en una de sus frases: “No se puede cruzar el océano limitándose a mirar el agua”. En otras palabras, si queremos ser realizadores y no simples soñadores, debemos hacer las cosas, no simplemente pensar en ellas.

Los modernos expertos en productividad nos dicen que uno de los grandes problemas que impide a la mayoría de la gente ser más realizadora es “iniciar”. Son las personas que siempre posponen, dejando el empezar “para mañana”.

Ahí están los propósitos de año nuevo con sus dietas, el hacer ejercicio, iniciar su propio negocio o reanudar estudios. ¿Cree usted que esto de posponer el inicio es un problema nuevo? ¡De ninguna manera! Ya don Miguel de Cervantes lo sabía, por eso puso en la boca del inmortal Don Quijote las palabras: “Recuerda, Sancho amigo, que el iniciar es la mitad de la tarea”. Por lo tanto haremos muy bien usted y yo en ser buenos iniciadores. Establezcamos prioridades que nos permitan acometer con todo entusiasmo las cosas más importantes y trascendentales de nuestra vida ¡y sorprendámonos!

LO NEGATIVO: Tratar de cruzar el océano, limitándonos a ver el agua.

LO POSITIVO: Convertirnos en buenos realizadores, siendo buenos iniciadores.