Nayaf, bajo la sombra de Irán

La ciudad de Nayaf, en el sur de Irak, se ha convertido en los últimos días en el principal escenario de los enfrentamientos entre manifestantes y seguidores del clérigo Muqtada al Sadr, un enfrentamiento que va más allá de las protestas en este lugar sagrado para los chiíes.

El miércoles, miembros de las milicias de Al Sadr, conocidos como los cascos azules, se enfrentaron en Nayaf con los manifestantes, quienes desde el 1 de octubre protestan en todo el país pidiendo cambios profundos en el régimen político del país.

El resultado fue de siete muertos, el incidente más grave tras una semana en la que los seguidores de Al Sadr han tratado de reventar las protestas en todo el país y que solo en Nayaf han dejado decenas de heridos, en lo que algunos ven la sombra de Irán.
Nayaf, símbolo del chiismo

Guarecida entre el río Éufrates y el pequeño “mar” de Nayaf, la localidad santa iraquí, al sur de Bagdad, es la morada de la dorada tumba de altas torretas del primer imán chií, Alí ibn Abi Talib, y sede de la máxima autoridad chíi de Irak, el moderado y conciliador ayatolá Ali al Sistani.

Durante décadas, imanes, eruditos religiosos y ulemas han cursado estudios en este importante centro de peregrinación; entre ellos, el líder supremo iraní Ali Jameneí, quien acudió a un seminario teológico en Nayaf siguiendo la senda de muchos otros miembros de su familia cuando estuvo exiliado en Irak.

El otro lugar donde estudió Jameneí es Qoms, a menos de 200 kilómetros al sur de Teherán y localidad sagrada que se disputa la corona de capital del chiismo con Nayaf, pues alberga, entre otros, el santuario de Fatemeh Masumeh, la hermana del octavo imán de los chiíes, Reza.

La rivalidad de siglos entre Nayaf y Qom vuelve a estar de actualidad, pues los manifestantes quemaron en los últimos meses en dos ocasiones el consulado iraní en la ciudad santa y son muchos los que creen que la pugna santa hizo a las fuerzas de Al Sadr eligir ayer la urbe para su peor carga.

Un conflicto religioso de fondo

“Nayaf es el centro de referencia chií supremo en el mundo (...). Quien impone su control sobre ella podría jugar un gran papel para los chiíes en el mundo”, afirma Sabah al Sheij, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Bagdad, en declaraciones a Efe.
El experto considera que la elección de Nayaf para la mortal carga del miércoles, seguida de patrullas en las calles por parte de los cascos azules, se enmarca en los intentos de Teherán por “hacerse con el control de la referencia chií suprema”.

En su opinión, Irán apoya sin tapujos a Al Sadr, quien hasta ahora se había desmarcado públicamente de la defensa de la influencia iraní en el país e incluso había apoyado las protestas, en las que se exige el fin de la intervención extranjera.

Sin embargo, el pasado día 25, Al Sadr retiró el respaldo a las protestas y una semana después el clérigo pidió a sus seguidores que ayuden a la Policía a recuperar la normalidad en el país.

A juicio de Al Sheij, la represión del miércoles en Nayaf, a apenas un kilómetro de la sede de Al Sistani, pudo haber sido incluso un mensaje dirigido al ayatolá para que retire su apoyo al movimiento en las calles.

Azem Ali al Yaburi, del Foro Árabe para el Análisis de Políticas Iraníes, coincide en que Teherán pretende mostrar Nayaf como un lugar “inseguro” del que eventualmente huyan la ulema o académicos religiosos de la región, para que así Qom se quede con el trono chií. EFE