¡Virus mortal!

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”: Albert Einstein.

Se han registrado treinta y nueve especies de coronavirus, un virus que se transmite de animales a personas, el cual se cree que tuvo su origen en murciélagos, saltó posteriormente a otra especie de pequeños mamíferos y luego a los humanos. Los síntomas principales son la secreción, goteo nasal, tos, fatiga, dolor de garganta, fiebre, escalofríos, malestar general y dificultad para respirar (disnea). Un día, un amigo de Sócrates, miembro del pueblo de Querofón, había preguntado al dios Apolo en Delfos si existía alguien más sabio que Sócrates; pero lejos de toda respuesta encontró que Sócrates dijo: “Solo sé que nada sé”. Sócrates tenía razón, el reconocer su ignorancia fue un gesto de gran sabiduría, ya que hoy los científicos no solo son buscadores, sino descubridores. El rey Salomón expresó: “La sabiduría hizo una casa y le puso siete columnas labradas; si corriges a los burlones, sólo ganarás que te insulten; si reprendes a los malvados; sólo te ganarás su desprecio. No reprendas a los burlones o acabarán por odiarte; mejor reprende a los sabios; y acabarán por amarte. Educa al sabio y aumentará su sabiduría; enséñale algo al justo y aumentará su saber”: Proverbios 9 TLA.

Todo virus de ignorancia sea erradicado y la arrogancia mayormente, ¡pues el Señor concede sabiduría! De su boca proviene el saber y el entendimiento. Al que es honrado, él le concede el tesoro del sentido común”: Proverbios 2:6-7 NTV.

Los beneficios de la sabiduría de Dios son un favor en su lugar de trabajo (Proverbios 14:35), favorece para trabajar inteligentemente (Eclesiastés 10:10), le permite vencer los obstáculos (Proverbios 21:22), la sabiduría atrae la honra (Proverbios 3:35) y la sabiduría le da protección (Proverbios 2:11-16). Mate el coronavirus de la ignorancia, ¡que Dios bendiga con sabiduría a nuestra nación!