Patriotismo y xenofilia

En nuestro país al hablar de patriotismo generalmente se refiere a él como la manera de respetar los símbolos patrios, los próceres y se conmemoran específicamente en el mes de la patria. Pero fuera de las celebraciones del 15 de septiembre y sus vistosos desfiles, de las bandas marciales, exuberantes palillonas, cadetes militares, el tema se olvida y se engaveta para ser retomado el año siguiente. Es sinónimo de feriado largo. De puente.
¿En estos dorados tiempos de la era informática, de generaciones X,Y, Z, (obviando a los baby boomers porque vamos de salida), de la inteligencia artificial, a alguien le importa, piensa o demuestra el patriotismo? ¿Es una palabra obsoleta, es una ridiculez?

El patriotismo es el sentimiento que tiene un individuo por su patria. Un sentimiento de orgullo y pertenencia a una nación. ¿Existirá eso actualmente? Los detractores de oficio dirán que nadie puede sentirse orgulloso de este país lleno de corruptos. Que la culpa es de los gobernantes.
¿Qué hacemos el común de los hondureños para demostrar amor a la patria? ¿Somos personas de bien que tratamos de llevar vidas correctas y además servimos a los demás? ¿Somos padres que intentamos dar a nuestros hijos ejemplos de comportamiento personal, familiar y profesional? ¿Somos ciudadanos que evitamos hablar en descrédito del país y en cambio siempre intentamos resaltar lo bueno? ¿Somos positivos y tenemos confianza en un futuro mejor para nuestra patria? ¿Nuestro comportamiento ciudadano está acorde a la educación y buenas costumbres? ¿Respetamos el medio ambiente, no ensuciamos las calles, somos conductores corteses, damos la preferencia al peatón? ¿En periodos de elecciones votamos conscientemente y no por el candidato que nos traería un beneficio personal? ¿Pagamos correctamente nuestros impuestos? ¿Si creemos que algo no funciona bien lo señalamos, pero también planteamos soluciones lógicas, plausibles y sin tinte político? A lo interno, estas preguntas nos dejan mal parados. Preferimos no contestarlas, las obviamos.

En el momento actual el patriotismo no existe en el corazón de los hondureños. No interesa. Lo sustituimos por la xenofilia. Nos embelesan las culturas foráneas. Las imitamos. Arriesgamos la vida buscándolas.

Algo pasó en el tiempo que nos volvió indiferentes. Nos volvió malos ciudadanos. El patriotismo se demuestra en la forma como llevamos adelante nuestras vidas y cómo respetamos lo nuestro.

Es un sentimiento, no la celebración de un día específico.