La odisea de los migrantes hondureños

Tal vez lo más correcto es comenzar señalando la ironía de estos migrantes, pues mientras la economía se nutre y se sostiene de las remesas que envían los migrantes, constituyéndose en un segmento clave para equilibrar las finanzas públicas, aquí los migrantes siguen maltratados, sin tener el trato de país que se merecen y sin la creación de programas que garanticen que sus remesas tengan un efecto real en la vida de los que las reciben; es decir, esa paradoja es que los migrantes son a la vez héroes y villanos de la misma situación.

Ni todos los muros, ni todas las leyes han podido detener el flujo de hondureños que huyen buscando nuevos horizontes, de algo que difícilmente se les puede culpar, pues no se trata de una intención velada de romper muros o quebrar la ley, son otros los factores subyacentes que impulsan a esa marea humana de hondureños que todos los días abandonan el país. Es la búsqueda de un sueño que casi siempre tiene sabor a pesadilla.

Los empujan razones económicas, de seguridad y últimamente hasta políticas, pero las últimas rutas que los migrantes están usando, según los entendidos en el tema, desafían cualquier restricción, pues han pasado de enfrentarse a los desiertos para enfrentarse a las olas embravecidas del mar, emprendiéndose una odisea marítima que compite con la de los cubanos para convertirse ahora también en balseros hondureños.

Solo que contrario a los cubanos que gozan de la política pies secos, pies mojados, los hondureños tienen un muro de leyes y un muro de policías esperándolos para retornarlos a la pesadilla de la huyen con tanta desesperación. Cuando queremos ver la astilla en el ojo del vecino miramos a Cuba, para decir que son los balseros cubanos y ahora los haitianos, quienes más emprenden esa ruta marítima para llegar a los Estados Unidos, pero solo miramos hacia la izquierda, ignorando que a pasos de nosotros mismos, a nuestra derecha tenemos a Costa Rica.

Son siempre las mismas nacionalidades que se mencionan para los migrantes: hondureños, salvadoreños, nicaragüenses, cubanos, haitianos, etc, pero lo raro es que nunca se mencionan costarricenses, pues estos ciudadanos de la Suiza de Centroamérica, raramente parecen compelidos a huir de su país, ya que las condiciones educativas, de seguridad y económicas permiten un nivel de vida que por lo visto no hace deseable ser parte de esta odisea hacia el sueño americano. Bien haríamos entonces en preguntarnos qué es lo que ha logrado Costa Rica a través de los años que es mejor que los muros de leyes, que los muros de policías, para que sus ciudadanos no se cuenten entre los protagonistas de esta gran odisea migratoria.