Jóvenes, no están solos

En realidad, los jóvenes tienen problemas, pasan malos ratos y toman decisiones erróneas. ¿Cómo puede pretender Dios que los jóvenes lleguen vírgenes al matrimonio? ¿Cómo pueden amar a aquel que los ha ofendido o herido? ¿Cómo seguir la fe de sus padres si su religión es hipócrita? ¿Cómo practicar el amor si el hogar, la escuela y los amigos son ejemplos negativos del verdadero mandato cristiano? ¿Cómo confiar y respetar a los padres, pastores, sacerdotes, maestros, parientes y amigos si ellos fallan en vivir un modelo fiel de las doctrinas de Jesús? ¿Por qué hay hijos que se escapan de casa al no poder enfrentar un padre tirano?
Una cosa sí es cierta. Dios y su Hijo sí comprenden perfectamente lo que un joven siente, sufre y experimenta. El Padre creó al hombre a su imagen y semejanza, conoce exactamente cómo es y su capacidad de emociones y pensamientos. Los adolescentes tienen limitaciones por su edad: la licencia para manejar, el permiso para casarse o para viajar, la mayoría de edad, la firma de papeles legales, etc. No obstante, EL JOVEN NO ESTá SOLO para resolver sus problemas. Los padres, abuelos y parientes le ayudan hasta que abandona el hogar y aún después de casado. Asimismo, hay un ser que puede ampararlo todavía más. Preséntele usted, joven, todas sus preocupaciones a Dios, sus tristezas, sus anhelos, sus debilidades, sus cargas, sus tentaciones y pídale su ayuda, su gracia. Trate de imitar a aquellas personas que tienen buenos principios morales y religiosos. Llene su mente de pensamientos positivos, nobles y bellos, interesándose sinceramente por su prójimo. La gracia de Dios está allí disponible para todos los muchachos que desean conocer su gran amor y experimentar esa vida abundante y diferente... No importa su edad, Él comprende...