¡Agua, por favor!

¡Agua, por favor! La exclamación que se escucha en la mayoría de los 298 municipios del territorio nacional, en este año, 2020.

Debido a la sequía que amenaza a unos 150 municipios, y los más amenazados, la capital, Tegucigalpa, seguido por La Paz y La Ceiba.

Es inconcebible, penoso y vergonzoso que una nación como Honduras, bendecida por su abundante riqueza natural hídrica esté sedienta por falta de agua.

Por el sur, el océano Pacífico, por el norte, el océano Atlántico, lagos, lagunas, caudalosos ríos y quebradas que bañan sus 112,492 kilómetros cuadrados. Frondosas montañas, entre ellas las cordilleras de Celaque y la de El Merendón, patrimonios ecológicos de abundante flora y fauna.

Bosques tropicales donde predominan diversas especies de árboles, como los pinos, que dan vida al aire y al agua.

Una nación con el 70% rural y un 30% urbano establecido en las principales ciudades, entre ellas Tegucigalpa, San Pedro Sula, Choluteca, La Ceiba, El Progreso, Danlí, Comayagua, entre otras.

Uno de los fenómenos que ha traído la falta de agua especialmente en la capital, Tegucigalpa ha sido la emigración del campo a la ciudad, donde los proyectos de las municipalidades han sido para corto y quizá mediano plazo, pero no para largo plazo, pues solamente les ha interesado mientras estén gobernando.

Los Gobiernos se han confabulado con el negocio rentable para los empresarios de las plantas térmicas y descuidando la construcción de represas, sistema de riegos o plantas cosechadoras de agua. Hay un pensamiento chino o ruso que reza que el sabio previene y el necio se lamenta. Pues eso les ha pasado a los gobernantes y alcaldes.

Por eso este año, 2020, ha empezado lleno de lamentos en un país llamado Honduras.