Olanchito, ¡bajo el imperio del miedo!

La ciudad que más fuerte le habla a mis sentimientos fue pacífica y ordenada. Prevalecía la cultura por encima de las boñigas y las pistolas. Hasta los ganaderos carecían de la arrogancia de los vaqueros estadounidenses de otras ciudades. Por ello, en 1935 los maestros fundaron la Semana Cívica. En mi infancia y juventud –salí de allí de 22 años– solo recuerdo las muertes de Alfredo Martínez a manos de Juan Ramón Hernández; de Francisco Barahona hijo, por un soldado irresponsable y en las tertulias se recordaban las muertes, en un enfrentamiento de caballeros borrachos, de Carlos Barahona, Tulio Garín y Francisco Jiménez.

Ahora la inseguridad se ha impuesto. Hace muy poco fueron asesinadas en sus residencias las damas Amelia Lozano de Herrera y Suyapa Arteaga, hermana del colega Nery Arteaga.
El 31 de diciembre fueron ultimados a balazos dos jóvenes, Edwin Noel Guifarro y Samy Javier Tróchez, nieto de mi amigo y vecino del barrio, general Luis Enrique Tróchez Martínez (QDDG), supuestamente a manos de Leopoldo Durán Mahomar, que parece que se ha convertido en el terror de la ciudad. Es hijo del hasta hace poco presidente de la Fenag, Leopoldo Durán Puerto, muy relacionado con las autoridades civiles y militares.

Los periódicos, la radio y la televisión han mantenido silencio. Lo que garantiza a “Polito” la oblicua atención de las autoridades que ante sus desmanes, ven hacia otro lado. Parece que antes del crimen mencionado, ocurrido en la colonia Ponce, había ultimado a una persona del Valle Arriba. Y aunque le dictaron orden de captura, en 2017 “arregló con el juez”. Los jueces de ese periodo eran Enil David Posas y Melisa Raquel Lozano Domínguez. Antes había atropellado a los miembros de una tribu jicaque, a los cuales les desvió el agua de la quebrada que usan para sus necesidades y que corre a la par de su hacienda. Fuentes de inteligencia me confirman que matones de Los Cachiros, amedrentaron a los indígenas. Golpea a las mujeres y agarra a balazos los postes de luz frente a su casa y las paredes del kínder Celia Saravia. El periodista Denis Lozano, amenazado y golpeado por Durán, huyó a Estados Unidos para salvar su vida. “Acá todo el mundo le tiene miedo, me escriben”.

Como me preocupa Olanchito, le he escrito al alcalde Tomasito Ponce, pidiéndole que alce su voz, defendiendo la paz y la seguridad de los vecinos. Me ha respondido que “tienen miedo, a los delincuentes, a las autoridades y al gobierno, incluso”. Ello me preocupa. No puedo ser indiferente al dolor de mis conciudadanos, familiares y amigos. Además, no debemos temer a los delincuentes. Ni a los de aquí y menos a los de allá que sé que pueden atentar contra los míos. Como lo hiciera Paula Durán --después diputada de LIBRE de nula participación en el Congreso-- que con una turba apedreó en 2009 nuestra casa familiar, histérica por la caída de Manuel Zelaya.

Ante estos desmanes, general Pacheco Tinoco, ¿puede hacer algo? Magistrado Rolando Argueta, ¿puede colocar jueces que no pacten con los delincuentes? Espero sus respuestas. De lo contrario seguiré reclamando por mis paisanos que merecen respeto, paz y tranquilidad.