¿Habemos pobres?

Hay tres formas no personales del verbo: infinitivo, gerundio y participio (amar, amando y amado). Estas formas por sí solas no expresan ninguna acción, estado; necesitan de otro verbo auxiliar para adquirir significado. Amar es el nombre del verbo y no dice nada más; en cambio, amaste nos informa sobre una acción concreta, persona, aspecto, tiempo, modo y número.

Lo mismo sucede con “quiero amar a todo mundo”. En este caso el auxiliar querer actualiza la significación plena de amar. De esta manera amar adquiere la categoría de verbo pleno. Ser es un verbo atributivo, esencial, por su carácter de copulativo exige un atributo para darle una definición semántica al sujeto, para darle una característica que puede ser permanente o accidental; ejemplo:

“La Esperanza es muy fría”, “Jorge y María son novios”. Pero en la actualidad se estila una deprimente práctica de este verbo: “Las asignaturas como ser matemáticas y español son las más reprobadas”. Se observa que ese sintagma (como ser), que los hablantes lo introducen para dar el ejemplo, después de ser agramatical y absurdo resulta innecesario. Lo correcto sería expresar: “Las asignaturas como matemáticas y español son las más reprobadas”, pues en esta oración el verbo ser está presente, pero en una forma personal determinada (s0n). Si quien habla desea incluir ejemplos en una expresión, basta utilizar el adverbio como: “Periodistas como usted y Juan son los necesarios”.

Se concluye que la frase como ser no tiene existencia gramatical en español; es una adulteración imperdonable en nuestra lengua. “Aquí habemos pobres”. Haber procede del latín habere con el significado de tener. Por eso es que los cardenales cuando terminan de elegir al papa dicen habemus papa que en latín significa “tenemos papa”. Aunque habemos tuvo alguna vigencia en el español antiguo, esta forma debe evitarse en el sentido de “somos o estamos”; luego, lo correcto es “Aquí somos pobres”, “Aquí estamos los pobres”, “Aquí hay pobres entre nosotros”, según sea el contexto.