Soledad del Papa

A veces resulta muy difícil recordar que existe el bosque cuando ves tantos árboles delante. San Francisco, decía Chesterton, fue de los pocos que consiguieron ver el árbol, la persona concreta, sin olvidar que existe el bosque, el conjunto de las personas, en este caso la Iglesia. Lo mismo pasa con las noticias. A veces son tantas y tan contradictorias que se puede perder la visión de conjunto, y no hay que olvidar ni la una ni a la otra.

Esta semana, por ejemplo, ha habido muchos árboles: bendición de una pareja de lesbianas en una iglesia en Austria con el permiso del obispo; carta contra el Papa por parte de más de un centenar de personalidades por lo de la Pachamama; libro de Scalfari -el periodista italiano amigo del Papa- donde recoge todas las herejías que -según él y negadas por el Vaticano- le ha dicho el pontífice en sus conversaciones privadas; Plenaria de la Conferencia Episcopal de EUA con un fuerte enfrentamiento interno y una abrumadora victoria de los conservadores -143 contra 69 sobre el aborto- y la elección de un obispo del Opus Dei como presidente.

Pero la crítica más dura de la conferencia de Kasper se la han llevado los del otro extremo, los progresistas; a estos les reprocha querer “la democratización de la Iglesia, la abolición del celibato, la ordenación de mujeres, etc”, y añade el teólogo de referencia del Papa que este “no es un liberal” y que las “expectativas liberales no son parte de su agenda”. Añade que lo que al Papa le preocupa son “los pobres, las críticas al capitalismo desenfrenado, el apoyo a los migrantes, una nueva relación con la creación y una nueva cultura de moderación y alegría”, lo cual, según él, no interesa a los de la izquierda porque “no encaja con su concepción liberal y progresista, siempre a la última moda”. Por si hubiera sido poco claro, Kasper añade: “Ningún papa puede anunciar un mensaje que no sea el de Jesús”.