¡Tiempo o eternidad!

Tenemos que vivir juntos como hermanos, no perecer juntos como tontos”: Martin Luther King Junior. Nadie puede distinguir la diferencia infinita entre lo temporal y lo eterno. Lo temporal, que se mide en parámetros de tiempo, minutos, horas, años o siglos, y la eternidad, la actividad diaria que todos realizamos en un mundo acelerado, distraído y poseído por las expectativas que son efímeras, pero las reales requieren no solo de ideales, sino de esfuerzo y trabajo duro.

Los beneficios en la actividad diaria de ejercicio genera menor riesgo de enfermedades cardiacas, presión arterial, colesterol en sangre, crecimiento de huesos más fuertes, músculos más desarrollados, mayor grado de resistencia y energía, mejor estado de ánimo, la sensación de juventud.

“Todos tenemos dos vidas. La segunda comienza cuando nos damos cuenta de que solo tenemos una”: Tom Hiddleston. En la vida aprendemos y progresamos por medio de experiencias, tanto agradables como dolorosas; somos nosotros los que elegimos entre el bien y el mal. Para el físico Isaac Newton, el tiempo es absoluto, verdadero, él relaciona la eternidad con Dios.

No importa cuán grande sea tu casa, lo nuevo que sea su carro, lo que digamos o hagamos, al final todas las tumbas serán del mismo tamaño, por ello lo más sabio es vivir y mantenernos humildes, agradecidos, convencidos de que la eternidad es una realidad. Nacemos con los puños cerrados y llorando; morimos con las manos abiertas. “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”: 1 Juan 2:17 RVR60. Es necesario tener una balanza y preguntarnos si lo que estamos haciendo tiene un efecto en la eternidad o es solo una vivencia pasajera temporal.

Mientras hay vida, hay esperanza. No importa cuántos kilómetros haya recorrido en el viaje de la vida, es de sabios escuchar el GPS celestial y recalcular la ruta para llegar al destino de la eternidad, valore su tiempo y viva para siempre.