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Tragedia familiar

Qué doloroso, lamentable, fue la tragedia familiar donde una madre soltera y sus dos hijos se calcinaron dentro del baño de su vivienda, que fue consumida por ese fatal incendio.
La colonia Berlín, de la ciudad ribereña de El Progreso, vivió ese flagelo la madrugada del martes pasado, donde murieron Karla Centeno, joven madre soltera, y sus hijos Abel, de 4, y Moisés, de 3 años.

Esta familia de escasos recursos económicos sobrevivía del humilde trabajo de lavado de ropa ajena y aseo de viviendas que realizaba la progenitora y de la buena voluntad de los vecinos con ayuda de alimentos.

Saber que esta desgracia comenzó porque la Empresa de Energía Eléctrica les había cortado el servicio eléctrico unos días antes, sin saber que les estaba condenando indirectamente a la muerte.

Debido a que una candela comprada en la pulpería de la cuadra de ese vecindario la noche anterior a este incendio fue el principal causante de esta pérdida de tres valiosas vidas.

Saber que los mayores morosos del servicio del fluido eléctrico en Honduras son los poderosos económicamente, que le adeudan grandes millonarias cantidades, y que los pobres son los más perseguidos por el miserable corte.

Que dejó una familia calcinada, una casa quemada y una repugnante acción de esa empresa que quedará plasmada en la historia y en las mentes de los vecinos de ese hogar desintegrado por el fuego y una casa abandonada. Cuentan los vecinos más cercanos de estas tres víctimas de la injusticia y de la desventura que una de las últimas lamentaciones de esos dos menores cuando iban a dormir en esos últimos momentos de sus vidas fue gritar ¡tenemos hambre!

Una historia lamentable más de la cruda y cruel realidad de las madres solteras y niños desamparados en un país llamado Honduras.