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Belleza arruinada

Un texto famoso de la Biblia dice así: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”, Eclesiastés 1:2. Y vanidad, según el diccionario, es algo vacío, falto de solidez o realidad. También tiene que ver con la arrogancia, la presunción o el envanecimiento, pero sobre todo es una ilusión o ficción de la fantasía.

Aunque todos tenemos en mayor o menor grado algo de esto, hay algunos que lo llevaron al extremo y los resultados fueron desastrosos, tanto que le consiguió un nombre por los expertos en el tema: belleza arruinada (Botched Beauty). ¿Qué es belleza arruinada? Es un procedimiento cosmético o reconstructivo fallido que causa resultados no deseados. En otras palabras, algo salió mal con la cirugía, causando que el paciente no esté satisfecho con lo que ve en el espejo.

Pero el punto que quiero resaltar aquí no es tanto esto, sino el engaño que está debajo. Un engaño que le dice a la persona que fracasará porque su apariencia no es la correcta e ideal, creando así una ficción de la fantasía, que no es más que una trampa de destrucción.

El otro día me dio pesar ver a una mujer en un programa de televisión contar entre lágrimas su experiencia de terror luego de practicarse una cirugía que mezclaba diez procedimientos cosméticos. “Esta era yo”, dijo, y mostraron la foto. Ya se imaginará la sorpresa que me llevé al contemplar a una muchacha bonita que no necesitaba cirugía alguna. “Si bien [estos] procedimientos… pueden ser atractivos, hay varias cosas a tener en cuenta para garantizar que los tratamientos que está recibiendo sean seguros y de buena reputación”, expresa la dermatóloga M. Rodrigues. La primera que yo pondría en la lista: “Todo lo que debemos hacer es alabar a Dios y obedecerlo. Un día, Dios nos llamará a cuentas por todo lo que hayamos hecho, tanto lo bueno como lo malo, aunque creamos que nadie nos vio hacerlo”, Eclesiastés 12:13-14 versión TLA.