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AMLO y la dictadura cubana

Los cubanos acababan de llegar y el tuit del canciller mexicano Marcelo Ebrard estaba cargado de entusiasmo: “Damos la más cordial bienvenida al presidente Miguel Díaz-Canel (y a su comitiva)… Bienvenidos a México!!!”. No obstante, las ocho líneas del tuit original tenían un problema: Díaz-Canel no es un presidente legítimo, es el líder de una brutal dictadura y fue escogido por dedazo. En Cuba no hay democracia ni elecciones multipartidistas desde hace más de 60 años. En ese período, a los cubanos les han impuesto tres dictadores: Fidel y Raúl Castro y ahora Díaz-Canel.

​Es increíble que en este 2019 todavía haya Gobiernos que se nieguen a calificar públicamente a Cuba como una dictadura, como si no hubieran sido suficientes las ejecuciones, los prisioneros políticos y el partido único que dirige los destinos de más de once millones de cubanos.

El último informe de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos denuncia “persistentes restricciones” a los derechos de reunión y a la libertad de expresión en Cuba, y destaca que “continúan limitando de manera sistemática los derechos humanos de los habitantes de Cuba, en particular, en perjuicio de personas defensoras de los derechos humanos, líderes sociales y políticos, y periodistas independientes, así como afrodescendientes, mujeres y personas LGBTI” (aquí está el informe https://bit.ly/2J1lco6).

Esta es la dictadura que Andrés Manuel López Obrador no quiere criticar.

Una vieja entrevista -de 2017- nos ayuda a entender por qué el nuevo presidente de México protege a este viejo régimen autoritario. En ese momento, Raúl Castro era el tirano en turno. -“¿Ya le podemos llamar dictador?’, le pregunté a AMLO.
-“Yo no le llamaría así”, me contestó.
-“Señor López Obrador, Cuba es una dictadura desde 1959. (Raúl) fue puesto por dedazo por Fidel en 2008. Usted se quejó de los dedazos en México, ¿por qué no quejarse por el dedazo en Cuba?”.
-“Mira”, me dijo, “esas fobias, yo creo que tú estás en tu papel de periodista.
Tienes el derecho a preguntarme todas esas cosas. Yo también tengo el derecho a no engancharme con esos asuntos”.

El argumento de AMLO era que no quería criticar a otros países para que luego ellos “no se metan con nosotros”. Sin embargo, esa actitud pasiva antes las violaciones a los derechos humanos en otras naciones es siempre bienvenida por los dictadores.
El cambio en Cuba vendrá de los cubanos.

La BBC de Londres acaba de sacar un extraordinario reportaje sobre la revolución digital en Cuba (escúchenlo, vale la pena https://bbc.in/33GmkUM). Cuba es uno de los países más atrasados del hemisferio a nivel cibernético. Y a pesar de que el acceso a la internet en la isla es caro, lento -solo tienen 3G- y muy censurado, los jóvenes cubanos se las están ingeniando para enterarse de lo que su Gobierno quiere esconder.

Las redes sociales se le están escapando de las manos a la dictadura cubana, y por ahí puede organizarse el cambio. Tras la reciente muerte de una niña de un año luego de recibir una vacuna en Cuba, las protestas en las redes explotaron. Y eso obligó, por primera vez en la historia de la isla, a que Díaz-Canel respondiera en un tuit: “Dolorosa pérdida de bebé Paloma. Condolencias a sus padres… Ofende y lastima manipulación política de adversarios”. Si el Estado cubano lo controla todo, entonces la muerte de Paloma también es su culpa.
Cuba es el peor ejemplo que puede tener México o cualquier país de América Latina. Y asombra cómo los que defienden los derechos humanos en México, de pronto, guardan un cómplice silencio respecto al régimen de La Habana.

Todo cambia, hasta Cuba. Posdata: capturada y liberada. De la increíble captura y liberación del hijo del Chapo, la frase clave fue pronunciada por Alfonso Durazo, el Secretario de Seguridad Pública. Reconoció: “Los funcionarios del gabinete de seguridad decidimos suspender dichas operaciones”. ¿Por qué? El precedente es grave. Se pasarán el resto del sexenio tratando de explicarlo y justificarlo.