Una campaña de conciencia

“Mucho duele”, en el caso de la mamografía, o “me da miedo que me aparezca algo malo”, en el caso de la citología, son las excusas más frecuentes por las cuales las mujeres no se las practican. Increíble pero cierto.

La OMS reveló que en 2018 se contaron 18.1 millones de nuevos casos de cáncer. Uno de cada cinco hombres y una de cada seis mujeres. El cáncer de pulmón, de mama y colorrectal son los de mayor frecuencia global, pero el de pulmón y mama presentan la mayoría de casos nuevos de cáncer.

En nuestro país, el año pasado se contaron 9,942 nuevos casos de cáncer siendo, en orden de frecuencia, el de mama, cuello uterino, estómago, próstata y colorrectal los más frecuentes. Estos datos oficiales pudieran adolecer de cierto grado de subregistro.

El cáncer de mama es el más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. En Honduras su incidencia ha aumentado en los últimos años debido a que las personas viven más tiempo, así como a la adopción de estilos de vida occidentales.

Octubre se ha determinado como el mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, una iniciativa originada en Dallas, Texas, en 1983. La intención fue nominar a todo un mes para sensibilización en torno al tema, y contribuir en informar cómo detectarlo oportunamente y conocer sobre el tratamiento. Esta iniciativa debería extenderse a todos los tipos de cáncer, y no solo a un mes del año.

La población ha aumentado y vive más tiempo. Y si le sumamos la mejoría en los métodos de detección encontraremos la explicación del porqué ahora se ven más casos de que antes. La piedra angular del tratamiento se basa en la detección temprana. Cuanto más temprano más posibilidades de cura. Tenemos responsabilidades con nosotros mismos y con los que dependen de nosotros. Es indispensable que tomemos las medidas para vivir sanos.

Es nuestro deber. Una enfermedad de ese tipo puede dejar hogares y familias destrozados afectivamente y en calamidad económica. Los tiempos y costumbres han cambiado.

Las enfermedades han cambiado. Abusamos del cuerpo en formas indescriptibles. Nos importa más la apariencia que la salud. Es decisión nuestra como queremos pasar esos años extra de vida.

Pero no es justo ni lógico que por ignorancia o desidia pongamos en riesgo la paz y estabilidad emocional de nuestras familias. En 2018, en Honduras, 5,964 personas murieron por cáncer. Más mujeres que hombres. Muertes en mujeres que quizá se pudieron evitar de haberse realizado una mamografía o una citología regularmente. Una lección terrible de asimilar.